De Madrid al cielo, pero con escala previa en el Palacio Apostólico. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, mantendrá este próximo lunes una audiencia privada con el Papa León XIV en el Vaticano. ¿El objetivo oficial? Entregarle la Medalla Internacional de la región. ¿El extraoficial? Asegurarse de que Su Santidad sepa que en Madrid se reza mucho, pero se come mejor, o eso apuntan las pesquisas.
El encuentro servirá como gesto de cortesía y agradecimiento ante el próximo viaje apostólico que el Pontífice realizará a la región entre el 6 y el 9 de junio. Tras conocerse la visita, Díaz Ayuso ya dejó claro que esta es la oportunidad perfecta para que el Papa conozca de primera mano "la forma de vivir, el respeto y la fe que se respira en la región, donde todo el mundo tiene su lugar".
Un club selecto (con sabor a Morata de Tajuña)
La Medalla Internacional se otorga, según la Ley 2/2024, a máximos dignatarios extranjeros en visita oficial. Con este galardón, León XIV entra en un selecto y variopinto club de premiados en el que recientemente han ingresado los Estados Unidos —en el 250º aniversario de su independencia— y el presidente electo de Venezuela, Edmundo González Urrutia.
Pero como una medalla sabe a poco, la presidenta ha preparado un "kit de supervivencia madrileño" para el Papa. El lote incluye un libro de edición especial con imágenes de las celebraciones católicas de la región (desde la Semana Santa hasta el Belén de la Real Casa de Correos) y, lo más importante, un arsenal gastronómico: palmeritas de Morata de Tajuña, aceitunas de Campo Real y bizcotelas de San Lorenzo de El Escorial. Una estrategia de diplomacia culinaria para conquistar el paladar del Vaticano.
Madrid se prepara para el desembarco de peregrinos
Además de los obsequios, Díaz Ayuso aprovechará la cita para detallar al Pontífice los preparativos del Gobierno autonómico bajo el lema 'Madrid, comunidad'.
La maquinaria ya está en marcha: la Real Casa de Correos se transformará temporalmente en el Centro Internacional de Prensa para acoger a más de 2.000 periodistas de todo el mundo. Asimismo, la Comunidad ultima un dispositivo especial de transporte, sanidad y cultura para que los miles de peregrinos que se esperan esos días disfruten de la experiencia... y quién sabe si también de unas buenas palmeritas.