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Las emblemáticas chimeneas son declaradas Bien de Interés Patrimonial
El antiguo pudridero de caolín se suma a los hornos Vulcano, Moisés y Progreso
Valdemorillo |

La Administración regional ha declarado Bien de Interés Patrimonial en la categoría de Sitio Industrial los hornos Vulcano, Moisés y Progreso, las tres chimeneas que son emblema de la localidad, así como el antiguo pudridero de caolín, con su característica forma abovedada en sillares de granito, la torre que fue depósito de agua y la parte de muro perimetral de la fábrica, que también se conserva.

Todos estos restos pertenecen a una de las principales industrias cerámicas históricas de la región, que se desarrolló desde mediados del siglo XIX hasta su desaparición en la Guerra Civil, llegando a emplear a cerda de 200 trabajadores.

Ahora reciben esta especial protección, “mostrándose como el referente de aquella etapa en la que la actividad industrial tuvo un notable impacto económico y social en Valdemorillo”, sostiene el alcalde, Santiago Villena.

La conservación de estos significativos elementos del antiguo complejo fabril va ligada, además, a la utilidad que siguen prestando, al formar los hornos parte de la Casa de Cultura y abrir sus puertas el antiguo almacén o pudridero de caolín como Cueva Museo de Cerámica y Vidrio (CUMVAL).

De hecho, la declaración -ya en vigor- tiene como finalidad preservar estos vestigios como testimonio de la actividad cerámica del municipio, así como sus valores históricos y culturales.

Con la orden publicada el pasado 27 de marzo en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid culmina la tramitación del expediente iniciado en marzo de 2025 por la Dirección General de Patrimonio Cultural, que cuenta con informes de instituciones como la Real Academia de la Historia y la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

En cuanto a la antigüedad de los elementos objeto de esta declaración, destacan especialmente los hornos de botella de planta circular realizados en ladrillo.

Vulcano, el más antiguo y de mayor diámetro (con 6,90 m en su base y 18 de altura), se construyó en 1844-45, en la primera etapa de la fábrica, con Juan Falcó y la Sociedad del Aulencia, vigente hasta 1914. Moisés y Progreso se edificaron en los años veinte del siglo XX, en época de Giralt Laporta (1915-1937).

El pudridero de caolín, por su parte, es una antigua nevera del siglo XVII, que se reutilizó para asegurar el paso necesario para la preparación de la pasta cerámica destinada a la producción de loza y fina y porcelana.

La torre de la bomba de agua es de planta circular -de unos 12 metros de altura-, y está situada en la calle Murillo, en las proximidades de la Casa de Cultura, mientras que el muro que delimitaba la parcela de la fábrica que aún se conserva es visible en un tramo de las calles Goya y Greco.

Estamos muy orgullosos de ver reconocida la singularidad de los restos que se conservan como exponente del destacado pasado industrial de nuestro pueblo

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El regidor asegura que “esta declaración pone en valor y contribuye a preservar una parte importante de nuestra historia, como lo fueron las fábricas de Juan Falcó y Giralt Laporta, en las que trabajaron generaciones de valdemorillenses".

"Estamos muy orgullosos de ver reconocida la singularidad de los restos que se conservan como exponente del destacado pasado industrial de nuestro pueblo y que hoy son, además, referente de nuestra actividad cultural y del atractivo turístico de esta villa”, añade.

Es un orgullo ver nuevamente reconocido el valor de nuestro patrimonio. Hace menos de un año nos felicitábamos por la declaración de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción como Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de monumento, y hoy contamos ya con la declaración como Bien de Interés Patrimonial de los elementos conservados de las fábricas de Falcó y Giralt Laporta, garantizando su protección y presentándolos como un ejemplo único de gran significado en el conjunto del patrimonio industrial de la Comunidad de Madrid”, concluye el primer edil.