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Noveno aniversario del primer trasplante de córnea en el Hospital Universitario de Torrejón
El dominio de las diferentes técnicas de abordaje ha permitido que más de 70 pacientes hayan mejorado su calidad visual

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Noveno aniversario del primer trasplante de córnea en el Hospital Universitario de Torrejón

Torrejón de Ardoz |

Dos pacientes relatan su historia y como esta operación de cornea les salvó

Una intervención que tiene un enorme impacto en la vida de sus pacientes, tal y como confiesa Laudelina Paredes, la primera paciente que se sometió a este procedimiento en el Hospital Universitario de Torrejón: “Veía como una niebla espesa y con el sol no veía apenas nada”. “Era eso (someterse al trasplante de córnea) o meterme en una cama para siempre. No tenía otra opción”, afirma. Por su parte, la Dra Rodríguez recuerda con especial cariño este caso: “Laudelina vino prácticamente ciega, la traían de la mano”. “Tenía una deformidad muy grande en la córnea y una catarata, así que decidimos abordar ambas patologías en un triple procedimiento: trasplante, extracción de cristalino e implante de lente”, relata. Una intervención que cambió por completo la vida de Laudelina: “Le debo la vida. Ahora vivo, antes no vivía”.

En el caso de Marisol Fernández, el camino comenzó por una bacteria que se instaló en su globo ocular. “Fue un largo proceso de erradicar la ameba, y eso implicó el trasplante de córnea”, cuenta la paciente. “Fueron muchos meses hasta que pudimos dominar la infección y solo nos quedó una cicatriz en la córnea que no le dolía, pero no le permitía ver, así que entró en lista de espera y le hicimos el trasplante”, relata la Dra Rodríguez sobre el caso de Marisol. “Llegué a tener un 10% de visión en ese ojo y ahora he ganado un 70%”, afirma la paciente. “Tenía tanta confianza en el equipo de profesionales que venía al hospital, me sentía en casa y sabía que no me iba a pasar nada malo”, afirma Marisol Fernández, la última paciente en someterse al procedimiento.

La Dra Naon Kim considera que es mucho más que una simple intervención, porque al ser un proceso tan largo “se crea un vínculo muy estrecho, afectivo y amistoso”. “Somos un apoyo y un pilar básico en su vida y en el tratamiento de su enfermedad. Se crea una relación médico-paciente muy estrecha”, concluye.