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¿Un diálogo que nació muerto?
Mónica García sigue defendiendo su Estatuto Marco a pesar de las denuncias de los médicos
Nacional |

El Sistema Nacional de Salud se enfrenta a una semana crítica tras el último cruce de reproches entre el Ministerio de Sanidad y los representantes de la profesión médica. Lo que el Gobierno presenta como un avance histórico en las condiciones laborales de los facultativos, los sindicatos lo describen como una maniobra de distracción para "dividir al colectivo".

En una carta enviada el pasado 12 de marzo al Comité de Huelga, la ministra Mónica García ha querido poner en valor los avances logrados tras doce meses de reuniones. Según el documento ministerial, el acuerdo alcanzado el 4 de marzo con el Foro de la Profesión Médica —que incluye a colegios, sociedades científicas y estudiantes— supone un hito en la mejora de las condiciones laborales.

Entre los puntos que destaca el Ministerio de Mónica García están el aumento retributivo con la creación de un complemento por nocturnidad y penosidad para que las horas de guardia se paguen por encima de la hora ordinaria, el reconocimiento de coeficientes reductores para permitir la jubilación anticipada, y el desarrollo de una nueva clasificación basada en funciones y responsabilidades.

La ministra ha expresado su desconcierto ante el mantenimiento de la huelga, señalando que las demandas están siendo atendidas y que el diálogo ha sido constante, con más de 60 reuniones técnicas y 25 encuentros con el propio comité.

Visión contraria es la que ha plasmado el Comité de Huelga. La Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CEMS) ha emitido otro comunicado desmintiendo punto por punto la misiva de García. Para los representantes sindicales, el supuesto acuerdo del que alardea la ministra "no existe" de forma jurídica, ya que el Foro de la Profesión Médica no tendría las competencias legales para negociar condiciones laborales ni para desconvocar una huelga.

"Es una propuesta vaga y pobre", afirman desde el Comité, criticando que no se especifiquen cantidades económicas para el complemento de nocturnidad y que se ignoren reivindicaciones "líneas rojas", como la creación de un Estatuto propio para los médicos y el restablecimiento de la voluntariedad de las guardias.

Además, los sindicatos denuncian una falta de interlocución real. Aseguran que las reuniones formales han sido menos de diez y que el Ministerio rompió las conversaciones unilateralmente, optando por una "puesta en escena" con organizaciones que no tienen capacidad negociadora en el ámbito sindical.



El punto de mayor fricción parece ser el modelo de negociación. Mientras el Ministerio busca acuerdos transversales en las mesas ya establecidas, los médicos exigen un espacio de diálogo exclusivo que reconozca su especificidad dentro del sistema público.

Con las posiciones más alejadas que nunca, el Comité de Huelga ha reafirmado su intención de mantener las movilizaciones. Por ahora, la "paz social" en la sanidad española parece depender de una nueva llamada a la mesa de negociación que, según ambas partes, debe ser esta vez "real y vinculante".