El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha comparecido esta mañana en el Congreso de los Diputados para rendir cuentas por los presuntos casos de corrupción que afectan al Partido Socialista y a miembros de su entorno. Una sesión de control de alta tensión en la que el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, ha exigido formalmente la convocatoria de elecciones generales tras la reciente sentencia del Tribunal Supremo que condena al exministro de Transportes, José Luis Ábalos.
Durante su intervención, el jefe del Ejecutivo ha asegurado no querer restar importancia a las últimas informaciones sobre el dictamen judicial contra el que fuera secretario de Organización del PSOE, aunque ha enmarcado la ofensiva de la oposición en el clima de polarización y el resurgir de la extrema derecha que, a su juicio, influyen en el panorama actual.
Sánchez ha defendido de forma tajante la legalidad de las cuentas de su formación política, asegurando que su partido no se ha financiado de manera ilegal y que, de haber sido así, "han sido otros" los que se habrían beneficiado de ello. Asimismo, el líder socialista ha recordado que cuando empezaron a conocerse las primeras acusaciones contra José Luis Ábalos o Santos Cerdán, desde el Ejecutivo pusieron en marcha un plan contra la corrupción.
El presidente del Gobierno ha lanzado la pelota al tejado de la oposición, señalando directamente a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en referencia a las investigaciones judiciales abiertas contra su pareja, Alberto González Amador. Sánchez también ha sacado a la palestra lo ocurrido en las residencias madrileñas durante la pandemia de la COVID-19 para atacar la gestión de la líder autonómica. "No somos infalibles", ha señalado el presidente, "pero no vamos a cometer el error de callarnos".
Por su parte, el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha tildado al jefe del Ejecutivo de soberbio, haciendo extensiva la crítica al resto de los socios parlamentarios que soportan su mandato. El líder de la oposición ha recordado que la cámara aplaudía en su día a un exministro que ahora está condenado a 24 años de prisión. "Cuánta indignidad", ha reprochado.
"Señorías, nada de lo que hemos escuchado ha cambiado la realidad", ha asegurado Feijóo antes de solicitar formalmente la disolución de las Cortes para que sean los españoles quienes decidan el rumbo del país en las urnas. Para el dirigente popular, Sánchez "se afana en estirar los minutos de esta basura de legislatura", y le ha recordado que "no es el número uno de los líderes mundiales", pero sí de "un Gobierno corrupto".
Feijóo ha subrayado la gravedad de la sentencia del Tribunal Supremo, calificándola como la mayor condena penal a un ministro durante su etapa en el Ejecutivo, y se ha dirigido al presidente para preguntarle: "¿Qué hace todavía ahí en el escaño del presidente del Gobierno?".
En su argumentación, el líder del PP ha enumerado el balance judicial que, según sus datos, arrastra el entorno del Ejecutivo: quince causas abiertas, "dos ya sentenciadas por el Tribunal Supremo", cerca de un centenar de investigados, "19 delitos en investigación y casi dos mil años de cárcel en juego para sus colaboradores y familiares".
Feijóo ha censurado que el socialista intente despachar estos asuntos como un mero trámite administrativo dando por sentado que el Gobierno va a seguir en el poder: "¿A seguir delinquiendo se refiere usted?", ha espetado.
Para el líder de la oposición, el debate parlamentario de hoy se resume en "si España puede seguir en manos de un Gobierno corrupto, sin apoyos, sin presupuestos, sin otro proyecto que no sea resistir" y "sin la más mínima autoridad moral". La respuesta de la calle, a juicio de Feijóo, es concluyente: "los españoles ya no soportamos más escándalos".