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La economía global resiste pese a la incertidumbre geopolítica, pero el petróleo amenaza el crecimiento
Un análisis de BBVA Research advierte que la guerra en Oriente Medio podría elevar la inflación y frenar la actividad mundial si el conflicto se prolonga, aunque el balance económico de 2025 muestra resiliencia.
Nacional |

La economía mundial cerró 2025 con un balance “razonablemente positivo” pese a un entorno internacional marcado por tensiones geopolíticas, incertidumbre comercial y volatilidad energética, según un análisis publicado por BBVA Research y firmado por el economista Miguel Jiménez.

El informe destaca que la actividad económica global experimentó una desaceleración moderada durante el año, aunque mostró una notable capacidad de resistencia. En el último trimestre de 2025, los datos sorprendieron al alza en varias de las principales economías, impulsados por factores como la caída de la inflación, condiciones monetarias menos restrictivas, la debilidad del dólar y el impulso fiscal aplicado en diversos países.

Otro elemento clave para sostener el crecimiento ha sido la fuerte inversión vinculada a la inteligencia artificial, especialmente en Estados Unidos, aunque también empieza a observarse en otras regiones. Estos factores han compensado parcialmente el impacto de las tensiones comerciales derivadas de los aranceles estadounidenses y han contribuido a mantener la estabilidad del comercio internacional.

Además, la incertidumbre sobre las tarifas comerciales se redujo tras una decisión del Tribunal Supremo de Estados Unidos que limitó algunos aranceles vinculados a la legislación de emergencia económica conocida como IEEPA.

El petróleo y la guerra como nuevo riesgo

A pesar de la relativa resiliencia económica, el principal foco de preocupación ahora es el conflicto en Oriente Medio, que podría generar un shock de oferta global a través del encarecimiento del petróleo.

Según el análisis, el aumento del precio del crudo tiende a presionar al alza la inflación, deteriorar la confianza de consumidores e inversores y reducir el crecimiento económico. El impacto sería mayor en regiones dependientes del petróleo del Golfo Pérsico, especialmente en Europa y Asia.

El informe plantea como escenario más probable un conflicto de corta duración -alrededor de un mes- con el precio del petróleo cerca de los 85 dólares por barril durante ese periodo antes de regresar a niveles más normales. Bajo ese supuesto, el impacto económico global sería limitado, aunque implicaría algo más de inflación en Europa y Estados Unidos y una mayor cautela por parte de los bancos centrales.

Previsiones de crecimiento

En ese contexto, las principales economías mantendrían un crecimiento moderado. El estudio estima que Estados Unidos podría crecer alrededor de un 2,5 % en 2026 y moderarse hasta el 2,2 % en 2027. Por su parte, la zona euro avanzaría cerca de un 1,1 % en 2026, con una aceleración posterior hasta el 1,4 % en 2027.

En el caso de China, el análisis mantiene el diagnóstico de desaceleración estructural, con un crecimiento aproximado del 4,5 % este año.

El escenario de una guerra prolongada

La principal incógnita es qué ocurriría si el conflicto en Oriente Medio se prolonga más de las cuatro semanas que muchos analistas consideran como escenario base.

Aunque existen incentivos políticos y económicos para una guerra corta -entre ellos elecciones en Estados Unidos e Israel y el elevado coste económico del conflicto-, un enfrentamiento prolongado podría tener consecuencias más severas para la economía global, especialmente si se viera afectado el acceso a cerca del 20 % de la producción mundial de petróleo.

El informe señala que existen algunos factores mitigantes, como rutas alternativas a través del Mar Rojo o el uso de reservas estratégicas de crudo, aunque advierte que su capacidad de compensación sería limitada.

En ese escenario de mayor duración, el crecimiento mundial se debilitaría con más fuerza, la inflación podría extenderse más allá de la energía y los bancos centrales enfrentarían decisiones mucho más complejas en materia de política monetaria.

El análisis concluye que los mercados financieros han reaccionado hasta ahora con relativa moderación frente a la magnitud del conflicto, aunque advierte que el escenario sigue abierto y sujeto a una elevada incertidumbre geopolítica.