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La diversidad en venta
Las plataformas han convertido la visibilidad LGTBI en una oportunidad para conectar con nuevas audiencias y, por supuesto, hacer negocio
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Los tiempos van cambiando y las producciones cinematográficas lo hacen al mismo ritmo que la sociedad. Lo que antes parecía algo excepcional ahora se ha convertido en algo habitual. Hace unos años, encontrar un personaje homosexual en una serie podía resultar llamativo. Hoy ocurre prácticamente lo contrario: es difícil encontrar una producción de una gran plataforma en la que no aparezca algún personaje LGTBI.

Sin embargo, hay una pregunta que cada vez me parece más interesante: ¿esta presencia responde únicamente a una mayor normalización o también a una estrategia de las plataformas para atraer espectadores?

Vamos a echar la vista hacia atrás y vamos a pensar en `Modern Family´, ¿te acuerdas? En esta serie podemos ver un buen ejemplo de lo que sería la primera parte de esta evolución. En ella aparecían Mitchell y Cameron, una pareja homosexual; sin embargo, su orientación sexual no era el centro de la serie, simplemente eran pareja, hijos, hermanos, pero, por encima de todo esto, unas personas que tienen una personalidad propia.

Su homosexualidad forma parte de ellos, pero no necesitan estar constantemente hablando de ella para justificar su presencia en la historia. Justo en este punto podemos ver una de las formas más efectivas de la normalización: presentar una realidad sin convertirla necesariamente en el tema principal. Y, recordad, era al principio de esta normalidad, cuando aún no se hablaba tanto sobre ello.

Con el paso de los años, hemos visto un cambio bastante grande en el enfoque de estas producciones. Series como `Sex Education´ o `Heartstopper´ han dado mucha más importancia a las experiencias de los jóvenes LGTBI. Sus historias hablan de descubrir la propia orientación sexual, de las relaciones, de la identidad, de la aceptación o de la discriminación. Y, ojo, esto también tiene un aspecto positivo; no critico que no haya que hacerlo porque historias que durante mucho tiempo apenas tuvieron espacio en la televisión ahora pueden ser contadas y llegar a millones de personas.

Pero aquí aparece una cuestión que considero difícil de ignorar. Las grandes plataformas no son organizaciones benéficas: son empresas que compiten por nuestra atención. Cada decisión sobre qué serie producir tiene detrás un análisis del público al que puede interesar, de la imagen que quiere transmitir la compañía y, por supuesto, de cuánto dinero puede generar.

Por eso, sería ingenuo pensar que toda esta representación responde únicamente a un compromiso social. La diversidad también vende. Una plataforma puede atraer a determinados espectadores, diferenciarse de sus competidores y construir una imagen de empresa moderna e inclusiva. Y esto no significa necesariamente que la representación sea falsa o que exista una conspiración detrás de cada personaje LGTBI. Simplemente significa que una misma decisión puede tener al mismo tiempo una dimensión social y otra comercial.

De hecho, creo que inclusión y marketing no son necesariamente conceptos opuestos. Si las plataformas han descubierto que este tipo de historias tienen público, es también porque la sociedad ha cambiado y existe una mayor aceptación de estas realidades. Que una empresa encuentre una oportunidad económica en un cambio social no hace que ese cambio sea menos real.

El problema aparece cuando la representación deja de sentirse natural y empieza a parecer una obligación. Existe una diferencia entre construir un personaje que casualmente es homosexual y construir un personaje cuya principal característica parece ser precisamente su orientación sexual. No creo que el problema sea que haya muchos personajes LGTBI. El problema, si lo hay, está en que algunos puedan sentirse más como una etiqueta que como personas.

Sí que es cierto que para normalizar algo, primero hay que darle visibilidad. Pero si constantemente señalamos que una persona pertenece a un determinado colectivo, ¿hasta qué punto estamos consiguiendo que deje de ser vista como diferente?

Quizá el verdadero éxito de la normalización no consista en aumentar indefinidamente la cantidad de personajes LGTBI, sino en llegar a un punto en el que su orientación sexual pueda formar parte de su identidad sin necesidad de convertirse siempre en el centro de la historia, como podíamos ver al principio en series como Modern Family.

La creciente presencia LGTBI en las series es, sin duda, una muestra de que la sociedad ha cambiado. Pero también es evidente que las plataformas han sabido aprovechar ese cambio y convertirlo en una oportunidad para atraer público y construir su propia imagen. Al final, quizá no haya que buscar una única explicación: detrás de esta evolución hay tanto una sociedad más abierta como unas empresas que saben reconocer aquello que interesa a sus espectadores. Y precisamente esa mezcla es lo que hace que la representación LGTBI haya dejado de ser algo excepcional para convertirse en una parte habitual de la ficción.