Si algo parece estar uniendo a los españoles es el nuevo dispositivo que hay que colocar en el vehículo para advertir de una parada en carretera, la baliza V16, cuya luz "no se ve hasta que no estás encima". Conductores y expertos piden al Ministerio del Interior que retire la obligatoriedad de usarlas, y fuentes de la Guardia Civil intentan dar consejos para saber diferenciar a las ya denominadas "grúas pirata".
Las balizas V16 llevan incorporado un sistema GPS que permite localizar a los conductores en el lugar del accidente, dando paso a la elaboración de un mapa de incidencias accesible a todo el público. La posibilidad de obtener esta información ha derivado en un nuevo fenómeno, la aparición de las "grúas pirata", es decir, servicios de remolque que operan de manera irregular, sin licencias, seguros o permisos para su funcionamiento. Fuentes de la propia Guardia Civil sostienen que se han multiplicado los incidentes con auxilio en carretera no autorizado, y que las balizan "llaman" a las grúas pirata antes que a las propias patrullas.
Por otro lado, en cuanto a la medida anunciada por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, para ampliar el plazo de obtención de dichos dispositivos, fuentes de la Guardia Civil sostienen que, a día de hoy, no han recibido ningún comunicado del Ministerio advirtiendo de esta prórroga. Además, aseguran que, si no sancionan, los agentes se podrían enfrentar a la apertura de expedientes.
Otra de las denuncias que está sobre la mesa de Interior es la imposibilidad de verificar la homologación en tiempo real. Los agentes se encuentran con dispositivos que emiten luz, pero no saben si están "conectados" realmente o si la pila está a punto de agotarse, porque no cuentan con dispositivos que permitan comprobarlo. Además, asociaciones como AUGC han manifestado su preocupación al tener que sancionar basándose en un sistema tecnológico (la nube de la DGT) que a veces sufre desconexiones o "lag".
No obstante, la crítica más amarga de la Guardia Civil coincide con la de los usuarios: la sensación de que se ha priorizado el negocio de la conectividad (datos y venta de dispositivos) sobre la seguridad física. Los agentes insisten en que la baliza debería ser un complemento, nunca un sustituto de los triángulos, especialmente en carreteras secundarias donde la señal móvil es nula o deficiente.