MENÚ

Los pasajeros aumentan, pero no los trenes del Metro de Madrid
El Gobierno regional no reconoce una pérdida de confort servicio pese a la saturación de usuarios en los vagones
Madrid |

La Comunidad de Madrid ha reconocido un aumento de entre 200.000 y 300.000 pasajeros diarios en el Metro de Madrid con respecto al año 2017. Para los que viajamos en metro no es nada nuevo, cada vez hay más pasajeros en las horas puntas, y entrar en un vagón a veces es tarea imposible. Según reveló el diario El País, en el año 2017 la compañía calculaba introducir seis viajeros por metro cuadrado en los trenes, superando el número establecido en el contrato entre Metro y el Consorcio de Transportes, que fijaba hasta cuatro pasajeros por metro cuadrado. Es por ello que los "criterios de calidad" se han visto afectados, aunque según la Comunidad esto no ha incidido en "la pérdida de la situación de confort".


Una situación poco idílica
Pese a que se ha destacado que los usuarios utilizan el Metro por encima de otros medios de transporte, lo cierto es que tanto para los viajeros como para los trabajadores la realidad es poco idílica. A la saturación diaria, especialmente en horas puntuales, les siguen las quejas diarias de los viajeros. Especialmente por la molesta situación de dejar pasar los trenes por la saturación de personas, a lo que también se suma las quejas de la escasa frecuencia de trenes. Pese a las quejas y la demostración de un crecimiento cuantitativo de pasajeros, no se ha procedido a aumentar el número de trenes.
Por otro lado, Metro también se enfrenta por un momento crítico en la situación con sus trabajadores. Tampoco nos es sorprende a los viajeros las continuas huelgas de los conductores, que llevan denunciando la falta de personal desde hace años. Mientras que en 2013 los maquinistas de Metro Madrid superaban los 1200, actualmente rondan los 1.900, y debido al aumento de viajeros, los trabajadores reclaman que harían falta unos 240 compañeros. El próximo 20 de febrero volverán a manifestarse para reclamar un aumento en la plantilla. Sin embargo, esta situación parece tener una solución a muy largo plazo, puesto que pese a la incomodidad y la superación del aforo, no se están tomando unas medidas específicas para solucionar este problema.
A todo este problema también se suma el problema por la presencia de amianto en algunas instalaciones, de la cual no se había informado, y que ha afectado a la salud de varios trabajadores de Metro. Además, la paralización desde el 25 de enero de la Línea 2 entre las estaciones de Sol y Retino agrava más la situación de los pasajeros, puesto que se trata de un punto central en el desplazamiento por la ciudad, siendo clave en los trasbordos. Esta situación proviene de las obras del complejo Canalejas, que afectó a una pared del Metro, aunque por el momento no existe una fecha de reapertura.