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Carta al director | "Hemos visto morir a pacientes en nuestro Centro de Salud (...) Es duro ver a alguien al que llevas muchos años atendiendo, agonizando"
Un médico del centro de salud María Ángeles López Gómez retrata los estragos del coronavirus en primera persona
Leganés |

Me piden que escriba una nota sobre mi experiencia de estos días. Es difícil saber por donde empezar, pues la cantidad de emociones vividas en estos días, son difíciles de expresar con palabras. Yo soy uno de esos Médicos de Familia de Leganés que vive en Leganés, empezamos hace al menos 3 semanas a ver los primeros casos, esos que decíamos que eran poco más que una gripe, y que ha mermado a nuestra población. Entonces veíamos a los primeros contactos de casos positivos, que no aislábamos porque no tenían síntomas y que han circulado por todo Madrid, en tren, en metro, en grandes centros comerciales, pues no cumplían los criterios que marcaba el Ministerio como contacto estrecho de casos, entonces no importaban las curvas epidémicas.

A los pocos días veíamos como nuestros mayores de 70 se sincopaban en el centro y se ponían muy malitos, y hemos vivido como tras más de 30 minutos de espera telefónica, tras hablar con 3 personas, venía una UVI móvil a la hora y los rechazaban por su edad. Hemos tenido que inventarnos un área de observación para estabilizarlos, para que otra ambulancia con un único conductor, mal protegido lo trasladara a un centro hospitalario, 5 horas después. Los hemos mandado a ese centro atestado con más de 300 personas en Urgencias, como es el Hospital Severo Ochoa, con gente durmiendo y comiendo en sillas de plástico. Padres, madres, hijos, abuelos o pacientes de alguien, solos asustados, viendo gente morir a su alrededor, cabizbajos, pacientes soportando lo que nadie debería soportar. Y hemos visto como hasta 3 días, después y gracias a que se movió un vídeo del interior a los medios, han reducido el número a “sólo 200”, números similares a los que se atienden en otros hospitales más grandes, con 3 veces más camas.

Gracias a todos mis compañeros, administrativos, enfermeras, celadores y médicos porque sin ellos esto sería difícil de llevar pero entre todos lo vamos a superar

Hemos visto morir a pacientes en nuestro Centro de Salud y hemos tenido que sedar a otros, porque esas UVIs que nos rechazan a los pacientes no llegaban y es duro ver a alguien al que llevas muchos años atendiendo, agonizando bajo una asfixia horrorosa. Y como tras fallecer nadie se lleva el cadáver y debemos velarlo hasta que alguien se acordará que allí permanecíamos exhaustos tras más de 10 horas de trabajo, velando un cadáver. Hemos derivado a cientos de pacientes con neumonía, hemos orientado a miles de personas en su enfermedad, en sus dudas, hemos seguido atendiendo miles de consultas urgentes, cientos de sintrones, de curas. Nos hemos creado guías, áreas de trabajo, nos hemos organizado, buscado mascarillas, inventado epis, comprado lejía, nos hemos apoyado, hemos enfermado, hemos vivido el maltrato constante de la administración a nuestra labor, a la de nuestros residentes y sobre todo y la que más nos duele el maltrato a nuestros pacientes.

Nosotros trabajadores de primaria, seguiremos ahí en la primera línea de batalla, aunque no se nos vea, no se nos escuche, nos cierren el centro y nos manden al IFEMA, no se nos reconozca en los telediarios, somos 3 de los 5 sanitarios fallecidos. Pero, no nos importa porque nos sentimos valorados y queridos por nuestros pacientes, esos a los que seguiremos tratando después de todo esto. Y aunque esto nos deje cicatrices, seguiremos para adelante, porque estamos acostumbrado a ello y amamos lo que hacemos.

Gracias a todos mis compañeros, administrativos, enfermeras, celadores y médicos porque sin ellos esto sería difícil de llevar pero entre todos lo vamos a superar.