Getafe ha consolidado su red de videovigilancia con 200 cámaras distribuidas por puntos estratégicos de la ciudad, un sistema que el Ayuntamiento considera una herramienta relevante para la prevención, investigación y resolución de delitos.
El despliegue tecnológico también permite apoyar la gestión del tráfico y la planificación de cortes y desvíos durante obras o actuaciones sobre las infraestructuras, gracias a la capacidad de medición y control del aforo de vehículos.
La alcaldesa de Getafe, Sara Hernández, ha defendido la utilidad de la red como elemento disuasorio y como apoyo a las Fuerzas de Seguridad. Según ha señalado, las cámaras permiten mejorar la capacidad de respuesta cuando se produce un delito y facilitar la investigación posterior.
Entre las actuaciones citadas por el Consistorio figura una investigación iniciada en enero tras un homicidio. Las imágenes obtenidas mediante la red de videovigilancia permitieron identificar al presunto responsable y facilitar su puesta a disposición judicial.
El Ayuntamiento también destaca la identificación y detención de un delincuente habitual relacionado con varios robos cometidos mediante el método del tirón a peatones.
Protección de la privacidad
El sistema, según explica el Gobierno municipal, incorpora medidas destinadas a proteger la privacidad de los vecinos. Las cámaras cuentan con un mecanismo automatizado de enmascaramiento que oculta ventanas, balcones, bloques de viviendas y otras instalaciones consideradas especialmente sensibles.
El objetivo es impedir técnicamente que los operadores puedan acceder a imágenes de estos espacios privados, dentro de las medidas de protección de datos aplicadas al sistema.
Drones autónomos para ampliar la vigilancia
El Ayuntamiento trabaja ahora en una nueva fase de modernización de los medios tecnológicos vinculados a la seguridad con el refuerzo de la unidad de drones.
El proyecto contempla la incorporación de drones autónomos capaces de realizar labores de vigilancia preventiva de forma continua. Entre sus posibles usos se encuentra la supervisión programada de determinadas zonas de la ciudad, incluida la vigilancia de posibles vertidos y otras incidencias.
La intención municipal es que estos dispositivos puedan complementar el trabajo desarrollado por la red de cámaras, ampliar la cobertura sobre distintos barrios y mejorar la capacidad de detección de incidencias.