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La 'enfermedad del beso' podría estar detrás del desarrollo de esclerosis múltiple
Un macroestudio ha comprobado que tras padecer mononucleosis hay un 32% más de posibilidades de desarrollar EM
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Tal como ha revelado un macroestudio llevado a cabo por la Universidad de Harvard en Estados Unidos, la infección por el virus Epstein-Barr, también conocida como mononucleosis o 'enfermedad del beso', podría ser una de las principales causas para desarrollar esclerosis múltiple, una enfermedad incurable del sistema nervioso que afecta a 2,8 millones de personas en todo el mundo.

"La hipótesis de que el virus de Epstein-Barr (VEB) causa la esclerosis múltiple (EM) ha sido investigada por nuestro grupo y otros durante varios años, pero este es el primer estudio que aporta pruebas convincentes de casualidad. Se trata de un gran paso porque sugiere que la mayoría de los casos de EM podría prevenirse deteniendo la infección por el VEB y que dirigirse al virus podría conducir al descubrimiento de una cura para la esclerosis múltiple", explica Alberto Ascherio, profesor de epidemiología y nutrición de la Escuela Chan de Harvard y autor principal del estudio.

Para poder llegar a esta conclusión, los investigadores realizaron un estudio entre más de 10 millones de adultos jóvenes en servicio activo en el Ejército estadounidense donde se identificaron 955 que fueron diagnosticados de esclerosis durante su época de servicio. No obstante, llegar a la relación directa entra la mononucleosis y la enfermedad del sistema nervioso no ha sido una tarea fácil, ya que el VEB llega a infectar casi al 95% de los adultos, mientras que la esclerosis todavía se puede considerar una "enfermedad rara". Además, los síntomas de la segunda suelen aparecer casi una década después de la infección por el virus.

 La conclusión fue que aquellos que se habían infectado con la enfermedad del beso multiplicaban en un 32% sus probabilidades de padecer esclerosis. 

Los investigadores recogieron muestras de suero extraído cada dos años por los militares para poder determinar el estado del VEB en la primera muestra y la relación entre este y la aparición de la EM durante el período de servicio activo. La conclusión fue que aquellos que se habían infectado con la enfermedad del beso multiplicaban en un 32% sus probabilidades de padecer esclerosis.

Para Ascherio, el retraso del diagnóstico de la EM puede deberse a que los primeros síntomas de la misma no se detectan, ya que el sistema inmunitario del individuo se activa cada vez que el virus latente del VEB, que sigue presente en el huésped, se reactiva. Lo que se podría solucionar con un antiviral o una vacuna contra el agente infeccioso. "En la actualidad, no hay forma de prevenir o tratar eficazmente la infección por el VEB, pero una vacuna contra el VEB o la utilización de fármacos antivirales específicos para el VEB podría prevenir o curar la EM", asegura Ascherio.