Ya han pasado quince años desde que se paralizó el recorrido principal en el conocido Tren Directo Madrid-Burgos, o línea 102, el corredor ferroviario que unía la capital con Aranda de Duero y Burgos. ¿Los motivos? Nadie parece querer solucionar los desperfectos ocasionados por la bateadora que se quedó atrapada en el túnel de Somosierra en 2011, unos trabajos que, para unos, suponen un desembolso innecesario, para otros, una inversión con claros beneficios.
Es en este segundo grupo donde se encuentra la Comunidad de Madrid. Desde la Consejería de Transportes se han unido a los reclamos de administraciones y empresarios que piden reabrir este tramo. “Ya son más de 15 años sin contar con un trazado directo y relevante en el transporte de viajeros y mercancías, que permitiría reducir en más de 100 kilómetros el trayecto actual y descongestionaría la A-1 al ofrecer una alternativa eficaz a los desplazamientos por carretera”, ha señalado Jorge Rodrigo, líder del área.
Este mismo argumentario se ve reflejado en algunos estudios. En el informe Ribering de marzo de este año se calcula que reabrir solo el tramo entre Madrid-Aranda podría atraer entre 1.500 y 3.000 familias de la Ribera del Duero, algo que generaría entre 36 y 92 millones de euros anuales de impacto económico local.
Así mismo, algunos expertos y estudios locales rebajan la cifra de reparación dada por el Ministerio, y se considera que retirar la bateadora y arreglar el túnel básico hubiera costado 50 millones de euros -cantidad moderada teniendo en cuenta los trabajos a realizar-, mientras que ahora el precio se eleva por el deterioro y la subida del precio de los materiales.
No obstante, parece que la barrera se mantiene. El Ministerio de Transportes sigue sin presentar el estudio de viabilidad oficial, esperado para principios de 2025. Además, desde el Gobierno central mantienen que el coste de las obras es muy alto (1.300 millones aproximadamente) para la baja demanda que prevén.
Según informes anteriores (uno del 2015, sin ir más lejos), reparar la vía no generaría nuevos tráficos significativos, ya que los pasajeros toman la ruta alternativa por Valladolid, y las mercancías, aunque tengan las principales líneas saturadas, desde el Ministerio consideran que hay suficiente capacidad. Así mismo, en el plano comercial, consideran que sería deficitario pues, cuando este tramo directo estaba operativo, solo funcionaban cerca de nueve trenes para pasajeros y siete para mercancías.