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La Film Symphony Orchestra (FSO) regresa a la capital este próximo sábado 31 de octubre para celebrar la noche de Halloween con DRACUL, su espectáculo más escalofriante, que tendrá una única cita en el Auditorio Nacional de Música a las 22:30 horas. Bajo la dirección del compositor y maestro Constantino Martínez-Orts, la orquesta propone una experiencia inmersiva de dos horas y media que combina la gran música de cine con ambientación gótica, humor y "sustos musicales".
"Queremos que el público ante todo se emocione y, desde luego, el que viene a DRACUL viene a disfrutar de estos clásicos del terror", explica Martínez-Orts. "Es un viaje terroríficamente divertido donde va a haber momentos para todo. No es como nuestras giras donde navegamos por todos los géneros como El Señor de los Anillos o Juego de Tronos; aquí el que viene, viene a escuchar cine de terror y de suspense, y los sustitos no van a faltar".
El montaje reunirá en el escenario a 70 músicos, cuatro cantantes líricos y un cantante de musical. "El espectáculo va girando, se va transformando desde un inicio más terrorífico e impactante con partituras como Drácula o La profecía, con cuatro cantantes líricos caracterizados como si fueran vampiros y vampiresas para generar momentos muy siniestros y diabólicos", relata el director. "Y poco a poco va virando hacia lo familiar, hacia lo entrañable y lo emocional.
El repertorio reúne composiciones inolvidables de maestros como John Williams, Bernard Herrmann, Danny Elfman, James Newton Howard, Wojciech Kilar o Jerry Goldsmith. Entre los pasajes dedicados al susto y al misterio figuran Psicosis, Tiburón, Depredador, Poltergeist, Señales, El bosque, Alien o Frankenstein de Mary Shelley.
Martínez-Orts ha señalado que cada obra guarda sus propios retos: "En Frankenstein, de Patrick Doyle, por ejemplo, la dificultad radica en la velocidad durante el momento en que el científico está maquinando todo para la creación de la criatura; requiere a todo el mundo con la concentración al mil por mil. Sin embargo, en otras piezas la dificultad no está en la cantidad de notas, sino en la profundidad y en exprimir la intensidad de obras más sencillas y enternecedoras, como la nana de Casper, de James Horner, o el dueto de violín en Señales". ¿Queréis conocer todos los detalles? ¡Dale al Play y entératre de todo!