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Consejos para conducir de noche
El 40% de los fallecimientos en accidentes de tráfico tiene lugar durante las horas de penumbra
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Conducir de noche es más peligroso que hacerlo durante el día. Extremar las precauciones se convierte en un ritual de obligado cumplimiento para minimizar riesgos, sobre todo en el caso de las personas que, por motivos personales o laborales, se ven obligadas a realizar largos trayectos durante franjas horarias en las que ya no hay claridad.

1. Visibilidad. Tanto el alcance como la calidad de la visión se reducen considerablemente al volante durante las horas sin luz, un déficit que cobra aún más relevancia entre el colectivo de conductores mayores de 55 años. Por este motivo, debemos asegurarnos de que el alumbrado y reglaje del vehículo es el correcto, especialmente si vamos a transitar por vías con poca o nula iluminación, y chequear con frecuencia nuestra salud ocular, acudiendo periódicamente a las revisiones del oftalmólogo u optometrista.

2. El sueño, enemigo número uno. En numerosas ocasiones, el cansancio, la conducción rutinaria con control de crucero o en carreteras poco concurridas o el propio silencio dentro del habitáculo provocan una relajación excesiva que, derivando en un estado de letargo, ocasiona que la persona al volante pierda las facultades necesarias y aumente de forma exponencial la probabilidad de sufrir un impacto. Para evitarlo, descansa siempre lo suficiente y evita coger el coche cuando te encuentres fatigado. Si notas somnolencia, estaciona el vehículo en una zona apropiada y no continúes.

3. Lunas. En invierno es común que los cristales se empañen, debido a la diferencia de temperatura. Espera pacientemente hasta que los espejos y las lunas estén sin rastro de vaho, y comprueba que su limpieza es la óptima, con el fin de que no haya marcas que reflejen otras luces y produzcan deslumbramientos.

4. Disminuye la velocidad. Al disminuir los factores que proporcionan la visión necesaria, conviene circular más despacio y actuar de forma más consciente en cruces y adelantamientos. Procura mirar más a menudo por los retrovisores y guarda una distancia de seguridad mayor de lo normal.

5. Ver y ser visto. En caso de avería o accidente, utiliza los triángulos para señalizar la ubicación (la luz V-16 aún no está conectada con la DGT, por lo que no se recomienda su adquisición hasta que esta implementación se haga efectiva), y aguarda en un lugar seguro. Recuerda llevar el chaleco reflectante si sales del coche en un área transitable por otros vehículos a motor.

El cansancio, la monotonía o una relajación excesiva pueden probar una situación de letargo en la que se pierde el control del vehículo.

6. Cuidado con las condiciones meteorológicas adversas. El campo de visión se complica aún más cuando llueve o hay niebla. Evita los viajes que no sean imprescindibles, elige rutas alternativas que ofrezcan un contexto mejor y permanece alerta en todo momento.

7. Problemas de salud. Lagrimeo, picor de ojos, miedo a conducir de noche, falta de visión…Visita al especialista y pon remedio a este tipo de cuestiones lo antes posible. Vigila los síntomas si sufres de diabetes, glaucoma, cataratas o retinosis.

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8. No apures para encender las luces. Deben estar activas desde una hora antes de que se ponga el sol. Por otro lado, acuérdate de apagar la luz interior: provoca contrastes con el exterior y reduce la visibilidad.

9. Respeta las normas. Aunque el espacio esté despejado, no tengas la tentación de distraerte, beber alcohol o sobrepasar los límites de velocidad.

10. Intenta prever las acciones de terceros. La conducción no depende solamente de lo que tú hagas, si no también de cómo se comporten los demás. Siempre es preferible actuar con cortesía a tener un accidente. Permanece vigilante en lugares sensibles con semáforos o señalización de ceda el paso y stop, así como rotondas e incorporaciones.