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La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha lanzado una dura advertencia sobre la situación económica que atraviesan empresas y autónomos en España, denunciando una “persecución recaudatoria nunca vista” que, a su juicio, podría “asfixiar” al tejido productivo hasta hacerlo desaparecer.
Durante su intervención en el acto conmemorativo del 50º aniversario de la llegada del Banco Sabadell a la región, la dirigente autonómica ha asegurado que tanto las empresas como el sector bancario están “literalmente asfixiados” por la elevada carga fiscal, el exceso de regulación y el incremento de los costes operativos.
Ayuso ha enmarcado esta situación en un contexto económico cada vez más complejo, en el que, según ha detallado, se combinan el aumento de los costes laborales y de producción, el crecimiento del absentismo y una reducción de los beneficios empresariales. “Esto hace que al final se haga imposible sostener la actividad en muchos casos”, ha advertido.
Uno de los puntos clave de su intervención ha sido la situación de los trabajadores autónomos. La presidenta ha señalado que España es el único país de la Unión Europea que no aplica el régimen de IVA franquiciado para pequeños autónomos, una cuestión sobre la que, ha recordado, ya ha alertado la Comisión Europea. En su opinión, esta desventaja fiscal resta competitividad y dificulta la supervivencia de miles de pequeños negocios.
Además, ha criticado la intervención pública en el ámbito empresarial, afirmando que España es también el único país donde “se despide a directivos del IBEX desde las administraciones”, lo que, a su juicio, supone una injerencia que daña la confianza en el entorno económico. En este sentido, ha reclamado “máximo respeto” a los consejos de administración y a la autonomía de las empresas.
El discurso de Ayuso pone el foco en las tensiones entre política fiscal, regulación y actividad económica, en un momento marcado por la incertidumbre internacional. La presidenta madrileña ha advertido de que, de mantenerse esta tendencia, no solo desaparecerían empresas y autónomos, sino que el impacto acabaría afectando al conjunto de la economía y al empleo.