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La Comunidad de Madrid vuelve a ser el epicentro de las grandes celebraciones nacionales. Tras la visita del Papa León XIV, la capital ha recibido a los ganadores del Mundial de 2026, una selección plagada de jóvenes que han demostrado "una España sin complejos". Así lo ha destacado Andrés Navarro, diputado del Partido Popular en la Asamblea de Madrid, presidente del ADC San Fermín y vocal de la Real Federación de Fútbol de Madrid.
Viviendo el deporte desde la base, Navarro subraya que este Mundial ha estado marcado por el esfuerzo y las historias de superación, recordando que el trofeo no pertenece a las élites. Como ejemplo, señala que "mi club es un club muy humilde del sur de Madrid y todos los años cinco o seis futbolistas acceden a canteras y, poco a poco, van escalando".
Entre las fórmulas de éxito, el diputado popular destaca el modelo de colaboración público-privada en España, donde las comunidades autónomas y ayuntamientos ponen a disposición de los ciudadanos espacios equipados y accesibles, las federaciones garantizan la organización y los clubes deportivos están cada vez más profesionalizados. Esta combinación convierte a nuestro país en "el lugar para triunfar en el fútbol", un estatus avalado por ser campeones tanto en la categoría masculina como en la femenina.
No obstante, más allá de lo deportivo, el Mundial ha dejado una imagen de unidad entre los ciudadanos que contrasta con la división institucional. "La bandera de España inundando todas las calles del país es la imagen que se nos tiene que quedar en la memoria", sostiene Navarro, recordando que la plaza de Cibeles congregó a casi dos millones de personas para celebrar la victoria junto a los jugadores.
Pese a los éxitos, el parlamentario critica la postura del Gobierno central respecto a la organización del próximo torneo, denunciando que todavía no se haya decidido qué estadio acogerá la final del Mundial de 2030, ya que "no tiene sentido que este debut no se celebre en el país que es campeón del mundo". Navarro sospecha que detrás de esta pasividad del presidente y de la ministra de Deportes "hay un plan organizado, una concesión a alguien para que esa final no se juegue en Madrid".