La depresión es una enfermedad crónica del estado de ánimo que afecta aproximadamente a un 10% de la población y es una de las principales causas de discapacidad. Algunas veces se relaciona esta enfermedad con la tristeza, pero ésta no es un sinónimo. Para Guillermo Lahera, profesor de Psiquiatría y Psicología Médica de la UAH: “la atención que debe prestarse a una persona enferma de depresión nada tiene que ver con la atención que necesita alguien que, por circunstancias de la vida, se sienta triste y esté sufriendo”.
Esta enfermedad afecta a personas de cualquier edad, clase social o raza. Según el docente, el paciente se puede sentir decaído, triste, inseguro. Puede notar incluso despistes o no es capaz de tomar decisiones.
Por todo esto, que puede llegar a confundir un estado de triste con un estado de depresión. La tristeza, según Guillermo, no es un trastorno mental, y por tanto, no requiere de un tratamiento médico. Las emociones negativas como la tristeza, se puede diferenciar de la depresión, ya que la primera no afecta de manera desproporcionada ni altera tan negativamente al funcionamiento del sujeto, como lo hace la segunda. ‘La depresión afecta a todo el cuerpo, a la percepción del dolor, a los ritmos circadianos, al tono de voz…, es una enfermedad que va más allá de la emoción’ expone el profesor. Es cierto que hay casos en los que un ánimo negativo puede derivar en una depresión.
La depresión afecta a todo el cuerpo, a la percepción del dolor, a los ritmos circadianos, al tono de voz…, es una enfermedad que va más allá de la emoción
El objetivo es evitar la medicalización excesiva en los pacientes con momentos de sufrimiento o tristeza; y tratar de la forma más rápida posible los casos reales de depresión. En numerosos casos, la banalización de los dos términos, provoca que no se dé prioridad a muchos casos graves de depresión, y casos de tristeza se atiendan en primer lugar. ‘La persona tiene que asumir lo ocurrido, afrontarlo y en ocasiones pasar por la tristeza, que le ayudará a salir adelante.”, explica Lahera. En cuanto a la depresión, la mejor manera de tratarlo es de forma farmacológica y psicoterapéutica.
Como mensaje de esperanza podemos decir que tanto la tristeza como la depresión se pasan. ‘En la gran mayoría de casos, la depresión responde al tratamiento, y en muchos se consigue la desaparición de síntomas. Con un correcto tratamiento, los episodios depresivos mayores desaparecen en su totalidad en al menos 2/3 de los casos. Sin embargo, una depresión sin tratar dura como promedio, de 6 a 9 meses, y algunas pueden ser crónicas y durar muchos años.” Está claro que tratar la depresión es muy beneficioso y totalmente indiscutible.