La Comunidad de Madrid reúne esta Semana Santa nueve citas declaradas de interés turístico que destacan por su tradición, singularidad y atractivo, las cuales se podrán disfrutar en distintos puntos de la región.
Tanto la Semana Santa de Alcalá de Henares como la Pasión Viviente de Chinchón cuentan con la distinción de interés turístico nacional. Por su parte, las celebraciones de Daganzo de Arriba, Móstoles, Morata de Tajuña, Parla, San Lorenzo de El Escorial, Torrejón de Ardoz y Villarejo de Salvanés están reconocidas como de interés turístico regional.
Alcalá de Henares se transforma durante estos días con balcones y escaparates engalanados para acompañar el recorrido de las nueve cofradías que recorren sus calle desde el Viernes de Dolores hasta el Domingo de Resurrección.
Algunas de ellas cuentan con siglos de historia (desde el s. XVI hasta la actualidad). La programación se completa con conciertos, actos litúrgicos en la Catedral Magistral y exposiciones, entre otras actividades.
En San Lorenzo de El Escorial destaca el desfile del Santo Entierro (Viernes Santo), en el que las cinco cofradías y dos hermandades se unen para recorrer por la tarde las calles del municipio hasta la Basílica del Real Monasterio. Esa misma noche se celebra la Procesión del Silencio, uno de los actos más solemnes de la Semana Santa escurialense.
En Torrejón de Ardoz, la tradición se remonta al siglo XVI, con las primeras procesiones -organizadas por la Cofradía de la Bula del Santísimo Sacramento-. Su consolidación llegó en el siglo XVIII con nuevas hermandades.
Entre los pasos más destacados figura El Calvario, con imágenes de los siglos XVI y XVII atribuidas a la escuela de Gregorio Fernández, que salen el Viernes Santo. También sobresale la del Silencio del Miércoles Santo, caracterizada por el sonido de tambores y campanas.
Por su parte, Parla conserva un legado de más de 350 años, cuyo principal atractivo es la riqueza de su imaginería. Cinco cofradías recorren la localidad durante varios días, reuniendo a miles de visitantes. Entre ellas destaca el Santo Entierro y, como cierre de las celebraciones, la procesión del Encuentro, que se celebra el Domingo de Resurrección.
Algunas de ellas cuentan con siglos de historia
Pasiones Vivientes
Más de 20.000 personas se acercan a cada Jueves Santo a Morata de Tajuña para acompañar a Cristo y a sus apóstoles, disfrutando de un pueblo que se transforma en la Jerusalén del siglo XXI con la representación de la Pasión (la única del mundo que tiene concedida la bendición apostólica).
Villarejo de Salvanés representa también ese día su Pasión en el conjunto histórico artístico medieval formado por el castillo y sus murallas. Como nota distintiva, sus 13 escenas se pueden ver desde un mismo punto, con lo cual el espectador no tiene que desplazarse para seguir la actuación completa.
La Pasión de Chinchón reúne cada Sábado Santo a miles de espectadores en la plaza de la localidad al anochecer. La primera representación fue en 1963, y con el tiempo ha ido aumentando el número de vecinos (más de 250) que colaboran en esta singular interpretación del Vía Crucis en ocho escenas. Comienza en la Plaza Mayor con la escena de la última cena, y finaliza en la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción con la Resurrección.
La Procesión del Encuentro, que se celebra el Domingo de Resurrección, es el acto que otorga a la Semana Santa de Móstoles su reconocimiento como Fiesta de Interés Turístico Regional. En ella se escenifica la llegada de dos pasos principales: el Cristo Resucitado y la Virgen de Nuestra Señora de la Soledad.