Las familias del CEIP Yvonne Blake iniciarán este fin de semana un encierro en el centro educativo para exigir a la Comunidad de Madrid una solución inmediata al bloqueo de las obras de ampliación del colegio, paralizadas desde febrero tras la quiebra de la empresa adjudicataria.
La protesta, aprobada en asamblea por la Asociación de Madres y Padres de Alumnos (AMPA), comenzará el viernes 29 de mayo y se prolongará hasta el domingo 31. Además, el sábado a las 20:00 horas se celebrará una concentración en la puerta del colegio. Las familias advierten de que los encierros podrían convertirse en indefinidos si no reciben respuestas concretas por parte del Gobierno regional.
El conflicto afecta a la tercera y última fase de construcción del CEIP Yvonne Blake, un proyecto pendiente desde hace años y que debía dotar al centro de gimnasio, laboratorio, biblioteca, polideportivo y nuevas aulas. La empresa responsable de las obras declaró suspensión de pagos y abandonó los trabajos hace meses sin que, según denuncian las familias, la Comunidad haya ofrecido plazos ni alternativas.
La situación mantiene a cerca de 300 menores sin instalaciones básicas y con problemas de espacio de cara al próximo curso. El AMPA denuncia hacinamiento en las aulas, falta de equipamientos educativos y deportivos y la convivencia permanente con obras desde hace ocho años.
El alcalde de Fuenlabrada, Javier Ayala, aseguró recientemente en el Pleno municipal que el problema “se veía venir” y criticó que el municipio lleve “ocho años con medio centro construido y esperando el otro”.
Desde el Ayuntamiento también se ha alertado del impacto que la falta de infraestructuras educativas está generando en la ciudad. La concejala de Educación, Ana Pérez, señaló que actualmente hay 1.286 menores sin plaza escolar en su barrio, una situación que obliga a muchas familias a desplazamientos diarios y dificulta la conciliación.
La historia del CEIP Yvonne Blake acumula casi dos décadas de retrasos e incumplimientos. El solar fue cedido en 2007 y el colegio se ha construido por fases desde entonces. En 2022, el AMPA reunió 3.000 firmas para reclamar la finalización de las obras y en mayo de 2023 un centenar de familias protagonizó otro encierro durante todo un fin de semana, una protesta que tuvo repercusión nacional y derivó en compromisos de la Consejería de Educación que, según denuncian ahora, nunca llegaron a cumplirse.
Las familias reclaman una fecha concreta para la finalización de las obras, la rescisión del contrato con la empresa en quiebra y la adjudicación urgente de los trabajos a otra constructora para garantizar que el centro esté plenamente operativo en el curso 2026-2027.
También exigen el fin del sistema de construcción por fases en los colegios públicos, un modelo que consideran responsable de los retrasos y de las actuales condiciones del centro.
El Pleno municipal aprobó por unanimidad el pasado abril una moción solicitando información y un cronograma oficial sobre las obras, aunque hasta el momento la Comunidad de Madrid no ha dado una respuesta definitiva.