El balance de criminalidad de San Fernando de Henares correspondiente al periodo acumulado de enero a diciembre de 2025 muestra una fotografía de estabilidad, aunque con cambios internos significativos en el tipo de delitos cometidos. Con un total de 1.724 infracciones penales registradas frente a las 1.711 del año anterior, el municipio experimenta una variación mínima del 0,8%, situándose en cifras de seguridad muy similares a las de 2024.
Uno de los datos más llamativos del informe del Ministerio del Interior es el de los delitos contra la libertad sexual. La mejor noticia es la caída a cero de las agresiones sexuales con penetración, que en 2024 registraron 3 casos. Sin embargo, el cómputo global de esta categoría sube un 25% debido a que el "resto de delitos contra la libertad sexual" ha pasado de 5 a 10 casos en un año (un incremento del 100%). Este repunte podría estar vinculado a una mayor concienciación y aumento de las denuncias por acoso o abusos de menor gravedad física.
En lo que respecta a la criminalidad convencional, el informe detecta un trasvase en la tipología de los robos. Mientras que los hurtos —el delito más común— han descendido un 5,4% (de 462 a 437 casos), los robos con fuerza en domicilios han experimentado un repunte del 16,7%, pasando de 30 a 35 incidentes.
Asimismo, las fuerzas de seguridad han registrado un incremento notable en los delitos graves de lesiones y riñas tumultuarias, que han subido un 60% (de 10 a 16 casos), lo que apunta a un ligero aumento de la conflictividad en espacios públicos o de ocio.
Como ocurre en el resto del territorio nacional, la delincuencia digital sigue ganando terreno. La cibercriminalidad ya representa casi el 20% del total de delitos en el municipio (319 casos). Aunque las estafas informáticas han bajado levemente un 5,2%, la categoría de "Otros ciberdelitos" ha registrado una subida fulgurante del 130%, pasando de 20 a 46 casos anuales. Este dato confirma que los delincuentes están diversificando sus métodos mediante el uso de nuevas tecnologías.
En el lado positivo de la balanza, además del descenso en los hurtos, destaca la eficacia en la lucha contra el narcotráfico, con una caída del 40% en los delitos de tráfico de drogas. También mejoran las cifras de sustracción de vehículos, que bajan un 7,7%, y los robos con fuerza en establecimientos e instalaciones, que caen un 13,3%.