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Cuando el cuerpo habla lo que la mente calla
Dolores, fatiga o problemas digestivos que a veces tienen un origen emocional en nuestro día a día
Pozuelo de Alarcón |

Cada vez más personas de la zona noroeste de Madrid, y también en Pozuelo, acuden a consulta médica con síntomas físicos que no encuentran una explicación clara. Las pruebas salen normales, los análisis están bien y las revisiones no detectan ninguna enfermedad. Sin embargo, el malestar continúa.

Dolores musculares persistentes, problemas digestivos recurrentes, fatiga constante o incluso taquicardias sin causa cardiológica aparente son algunos de los síntomas que muchas personas experimentan durante meses sin comprender qué está ocurriendo.

Lo que cada vez se entiende mejor es que el cuerpo y las emociones están profundamente conectados. Cuando una situación de estrés o una carga emocional se mantiene durante mucho tiempo sin ser atendida, el organismo puede empezar a expresarla físicamente.

Muchas personas describen una experiencia similar: visitan distintos especialistas, realizan pruebas médicas y reciben siempre la misma respuesta: “Todo está bien”. Pero el dolor sigue ahí, el cansancio no desaparece y la sensación de que algo no está funcionando continúa.

El lenguaje del cuerpo

El organismo humano está diseñado para reaccionar ante situaciones de peligro o estrés. Cuando percibimos una amenaza —ya sea física o emocional— el sistema nervioso activa lo que se conoce como respuesta de alerta.

El corazón se acelera.

Los músculos se tensan.

La respiración cambia.

Este mecanismo es útil para afrontar situaciones puntuales. El problema aparece cuando el estado de alerta se mantiene durante semanas, meses o incluso años. En ese momento, el cuerpo puede empezar a manifestarlo a través de distintos síntomas.

Entre los más frecuentes se encuentran:

• Contracturas o dolores musculares persistentes

• Problemas digestivos

• Dolores de cabeza recurrentes

• Cansancio constante

• Dificultades para dormir o desconectar

En muchos casos no existe una enfermedad médica concreta, pero el malestar es completamente real. No se trata de “imaginar cosas”, sino del organismo intentando adaptarse a una carga emocional que se ha vuelto demasiado intensa o prolongada.

Emociones que no encuentran salida

En la vida cotidiana aprendemos a gestionar muchas responsabilidades: el trabajo, la familia, las tareas del hogar o los compromisos sociales. Sin embargo, no siempre aprendemos a gestionar lo que sentimos.

Emociones como la tristeza, la presión, la frustración o el miedo a veces se acumulan sin encontrar espacio para expresarse. En entornos con ritmos de vida exigentes, como ocurre en muchas zonas del noroeste de Madrid, es fácil entrar en modo automático y seguir adelante sin detenerse a escuchar qué está ocurriendo internamente.

En muchas familias de Pozuelo, padres e hijos compaginan estudios, trabajo, extraescolares y vida social. A veces, el cuerpo de los adultos y de los adolescentes empieza a quejarse mucho antes de que seamos conscientes del nivel de exigencia que estamos sosteniendo.

Con el tiempo, el cuerpo puede convertirse en el lugar donde esa tensión emocional termina descargándose. El dolor, el cansancio o las molestias físicas no son imaginarios. Son reales. Simplemente reflejan que el organismo está intentando adaptarse a una situación que supera los recursos emocionales disponibles en ese momento.

Señales de que el estrés puede estar afectando al cuerpo

Aunque siempre es importante descartar primero causas médicas, algunas señales pueden indicar que el estrés o la sobrecarga emocional están influyendo en el organismo:

• Dolores o tensiones musculares que aparecen en periodos de presión

• Problemas digestivos que empeoran en momentos de estrés

• Cansancio que no mejora con el descanso

• Sensación constante de estar “en alerta”

• Dificultad para desconectar incluso en momentos de descanso

Reconocer estas señales puede ser el primer paso para comprender qué está ocurriendo.

Escuchar lo que el cuerpo intenta decir

Cada vez más enfoques en salud mental consideran importante prestar atención al cuerpo como parte del bienestar emocional. El objetivo no es sustituir la medicina —que siempre debe descartar posibles enfermedades— sino ampliar la mirada sobre lo que puede estar ocurriendo.

En muchos casos, el cuerpo está señalando algo importante:

• Que el nivel de estrés es demasiado alto.

• Que necesitamos parar.

• Que hay emociones que no estamos atendiendo.

Tras descartar un problema médico, buscar apoyo psicológico puede ayudar a comprender qué hay detrás de esos síntomas y a encontrar formas más saludables de gestionar el estrés y las emociones.

Qué puede ayudar en el día a día

• Darse permiso para parar y descansar sin culpa.

• Pedir ayuda (médica o psicológica) cuando los síntomas se mantienen en el tiempo.

• Hablar en familia de cómo se siente cada uno, no solo de lo que hace.

Salud más allá de la ausencia de enfermedad

Tradicionalmente se ha entendido la salud como la ausencia de enfermedad. Sin embargo, hoy sabemos que el bienestar implica algo más amplio: también tiene que ver con el equilibrio entre mente, cuerpo y emociones.

Cuando aprendemos a escuchar las señales del organismo, el cuerpo deja de percibirse como un enemigo que falla y empieza a convertirse en una fuente de información sobre nuestro estado interno.

En municipios como Pozuelo, donde el ritmo de vida puede ser exigente, prestar atención a este lenguaje del cuerpo puede ser una forma de cuidar no solo la salud individual, sino también la de las familias y la comunidad.

Porque a veces el cuerpo no está enfermo. Simplemente está intentando decir algo que todavía no hemos tenido tiempo de escuchar.

Artículo de :

Yisselle Vázquez Rosado M-25367

Dra. Psicología clínica especializada en adolescentes, trauma, somático y familias Emotions Somatic Center

Pozuelo de Alarcón