Hace unos días, sustentado con más de 4.000 avales de sus compañeros y compañeras, el secretario general de los socialistas madrileños, Óscar López, se convirtió de manera oficial en candidato a la presidencia de la Comunidad de Madrid. Comienza así un reto mayúsculo en el que el ministro deberá ir superando obstáculos si quiere convertirse en una alternativa real en una región que da la espalda a los socialistas desde hace cuatro décadas.
Derrotar a Isabel Díaz Ayuso no consiste únicamente en presentar un nuevo candidato, se necesita mucho más. Desde la llegada del PP al Gobierno regional en 1995, el PSOE ha intentando recuperar la Puerta del Sol con distintos líderes, con perfiles que no tienen nada que ver entre ellos: Rafael Simancas, Tomás Gómez, Ángel Gabilondo y Juan Lobato. Simancas estuvo a un paso de convertirse en presidente, pero la oscura trama del tamayazo rompió el sueño de los socialistas. Después, el ex alcalde de Parla intentó romper el monopolio popular estrellándose estrepitosamente. Gabilondo ganó las elecciones pero no fue suficiente para derrotar a PP y Ciudadanos. Y Lobato sólo tuvo una oportunidad y le mandaron retirarse.
Ahora le toca el turno a Óscar López y la pregunta obvia, por tanto, no es sólo quien es este político de dilatada experiencia, sino qué necesita para conseguir lo que ninguno de sus predecesores ha logrado. A bote pronto, está claro que lo que necesita son votos y muchos. En las elecciones de 2023, Lobato dejó el registro de papeletas con el puño y la rosa en algo más de 610.000 votos, lejos de los 1,2 millones que consiguió Simancas 20 años antes. Es verdad que las cosas han cambiado mucho pero el gran objetivo de los socialistas madrileños es acercarse o incluso superar el millón de votos que obtuvo Pedro Sánchez en julio de 2023. Todo lo que quede lejos de esos registros pasaría a la historia como un fracaso más
La cuestión, por tanto, no es quién es Óscar López. La verdadera pregunta es qué necesita para hacer posible lo que, hasta ahora, ha parecido imposible.
Tiene experiencia, pero ¿Será suficiente? Óscar López no llega como un político improvisado. Ha sido secretario general del PSOE de Castilla y León, candidato a la Junta, secretario de Organización federal, director del Gabinete de Pedro Sánchez y ministro. Ha conocido la política desde casi todas sus perspectivas: la oposición, el partido y el Gobierno. Ese bagaje le sitúa por encima de otros candidatos socialistas recientes en cuanto a conocimiento institucional. Ha perdido elecciones, sí, pero también ha aprendido cómo funciona el poder y cómo se construye una organización política. No es un dirigente que necesite aprender el oficio.
Sin embargo, la experiencia nunca ha garantizado una victoria. Ángel Gabilondo también llegaba con prestigio y María Jesús Montero acaba de comprobar en Andalucía que un gran currículo no basta para ganar unas elecciones.
Su mayor fortaleza... puede ser también su principal problema. Óscar López es, probablemente, uno de los colaboradores políticos de mayor confianza de Pedro Sánchez. Eso le proporciona acceso directo al Gobierno, capacidad de interlocución y un respaldo que pocos candidatos autonómicos han tenido.
Pero también le obliga a cargar con la mochila del presidente. El PP intentará que las elecciones no enfrenten a Ayuso con López, sino a Ayuso con Sánchez. Y esa batalla, hasta ahora, siempre ha beneficiado a la presidenta madrileña. Por eso, quizá el primer reto del candidato socialista sea dejar de parecer el ministro enviado desde Moncloa para convertirse en un político reconocible para los madrileños.
Madrid ha cambiado. El PSOE también debería hacerlo. Si López quiere tener opciones, no puede limitarse a esperar el desgaste de Isabel Díaz Ayuso. Madrid de 2027 ya no es el Madrid de hace veinte años. La vivienda se ha convertido en la principal preocupación de miles de jóvenes; la sanidad sigue ocupando buena parte del debate político; la movilidad, el crecimiento metropolitano y el acceso a los servicios públicos empiezan a marcar la agenda. Ahí existe una oportunidad para el PSOE.
No es que el PP haya dejado de ser fuerte, sino porque los problemas han cambiado. La cuestión será si López consigue hablar más de Madrid que de Pedro Sánchez.
El tiempo de los candidatos ya pasó. Llega el tiempo del proyecto. Quizá el mayor error cometido por el PSOE durante los últimos veinte años haya sido pensar que cambiando de candidato cambiaría el resultado. No ocurrió con Tomás Gómez. No ocurrió con Ángel Gabilondo. No ocurrió con Juan Lobato. Y tampoco ocurrirá con Óscar López si detrás del candidato no aparece un proyecto reconocible para la Comunidad de Madrid. Es algo que siempre le hemos oído a Lobato que el PSOE debe dejar de "quemar candidatos" para centrarse en construir un proyecto reconocible, atractivo y valiente que esté pensado para una mayoría. Pero no parece que le hicieran mucho caso.
Los madrileños ya saben quién gobierna. Lo que todavía no saben es cómo gobernaría el PSOE. Ahí estará la verdadera batalla. Ganar Madrid exige mucho más que ganar unas elecciones
Óscar López tiene experiencia. Tiene partido. Tiene el respaldo de Pedro Sánchez. Cuenta con una potente red de alcaldes socialistas... pero dispone de muy poco tiempo para construir una alternativa. Tras el verano, quedarán poco más de nueve meses para la cita con las urnas. Y muchas cosas por resolver. No serán lo mismo unas elecciones autonómicas posteriores a unas generales que la antesala del "gran juicio electoral" a Pedro Sánchez.
Enfrente tendrá a una presidenta que domina el escenario político madrileño como ningún dirigente lo ha hecho desde Esperanza Aguirre. Por eso, la pregunta no es si Óscar López está preparado para gobernar. La pregunta es si será capaz de convencer a una mayoría de madrileños de que ha llegado el momento de cambiar un modelo político que lleva más de tres décadas gobernando la región.
Ese, y no otro, es el verdadero desafío.