La Universidad Rey Juan Carlos avanza en su estrategia de sostenibilidad con la ampliación de sus instalaciones fotovoltaicas, consolidando un modelo energético más eficiente y reduciendo significativamente su huella de carbono.
La URJC continúa dando pasos firmes en su compromiso con la sostenibilidad y la transición energética mediante el impulso de energías renovables y la mejora de la eficiencia energética en sus campus. Actualmente, la institución cuenta con más de 700 kWp de potencia fotovoltaica instalada en las cubiertas de sus edificios, una capacidad que se ha multiplicado en los últimos dos años y que ha permitido generar cerca de 800.000 kWh en el último ejercicio, lo que representa más del 6% de su consumo eléctrico y un ahorro superior a 160.000 euros.
En esta línea, la universidad está ejecutando una nueva instalación de más de 500 kWp a través de marquesinas fotovoltaicas en el Campus de Fuenlabrada. Esta actuación permitirá cubrir aproximadamente el 20% de la demanda eléctrica del campus y, además, aportará un valor añadido al entorno universitario al integrar soluciones sostenibles en zonas de aparcamiento, proporcionando sombra y optimizando el uso del espacio.
Asimismo, la URJC tiene previstas dos nuevas instalaciones fotovoltaicas de alrededor de 700 kWp cada una en los campus de Móstoles y Alcorcón. Estos proyectos, cuya aprobación está prevista en los próximos meses, se enmarcan en una estrategia global orientada a reducir la huella de carbono y optimizar el consumo energético de sus infraestructuras. Una vez ejecutadas estas actuaciones, la universidad podría cubrir en torno al 25% de su consumo eléctrico mediante autoconsumo, con un ahorro estimado superior a los 650.000 euros anuales, una cifra sujeta a la evolución de los precios energéticos.
Con este conjunto de iniciativas, la URJC refuerza su posicionamiento como referente en sostenibilidad dentro del sistema universitario español, avanzando hacia un modelo energético más limpio, eficiente y alineado con los objetivos de descarbonización. Estas inversiones no solo contribuyen a la reducción de emisiones, sino que también favorecen la concienciación ambiental de la comunidad universitaria, integrando la sostenibilidad como un eje transversal en la actividad académica e institucional, al tiempo que permiten contener el gasto en un contexto de alta volatilidad en los mercados energéticos.
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