Majadahonda vivió el pasado miércoles 30 de septiembre una noche poco habitual: el Cerro del Espino recibió a la selección española sub-20 en el amistoso ante México, un partido que la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) tenía previsto en el estadio Alfonso Murube de Ceuta, como homenaje a la ciudad.
El cambio de sede llegó tras la recomendación de las fuerzas de seguridad y del Ministerio del Interior de no celebrar el encuentro en Ceuta, por la situación migratoria y el contexto social en la ciudad. El presidente de la RFEF, Rafael Louzán, confirmó el 20 de septiembre que no se jugaría allí y apuntó a Madrid como alternativa. Cuatro días después, la federación eligió Majadahonda y mantuvo la fecha, el hora y el carácter de homenaje.
La elección tuvo su lógica. El Cerro del Espino es una instalación municipal con capacidad para unas 3.800 personas, ciudad deportiva del Atlético de Madrid y casa del Rayo Majadahonda, recién ascendido a Primera Federación. El Ayuntamiento, con la alcaldesa Lola Moreno y el concejal de Deportes, Alejandro Núñez, agradeció la confianza de la RFEF, trabajó con rapidez para ofrecer garantías y mandó un mensaje de cariño a Ceuta. Las entradas se pusieron a la venta con un precio simbólico de 3 euros.
Sobre el césped, España se impuso por 2-0, con goles de Pitarch y Morante. Dominó desde el principio y se fue al descanso con ventaja, y firmó el segundo con unos veinte minutos por jugarse. Fue el primer partido de esta generación, nacida mayoritariamente en 2007, desde que ganó el Europeo sub-19 en julio, y sirvió de preparación para el Mundial sub-20 de 2027 en Azerbaiyán y Uzbekistán. Entre los asistentes estuvieron Louzán y el presidente de la Federación Mexicana, Francisco Díez.
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