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Usera, corazón del nuevo año chino
El año de la rata arranca cargado de positivismo, equilibrio y cambios radicales el 25 de enero
Madrid |

El Año Nuevo Chino, popularmente conocido como ‘la Fiesta de la Primavera’, es una tradición milenaria que nos sitúa en Usera, corazón de la celebración en Madrid, a partir del próximo 25 de enero. Allí ingresaremos en el año 4718 con un sinfín de actividades a cargo de la Junta de Distrito de Usera. La programación cultural y festiva está dirigida a un público variado, para todos los gustos y edades, y está organizada por la embajada de la República de China en colaboración con asociaciones, colectivos y vecinos de Usera, además del Instituto Confuncio y la Casa de Asia.

Gran Pasacalles Multicultural

Uno de los grandes momentos del programa coincide con el Gran Pasacalles multicultural que se celebrará el domingo 26 de enero entre las 11:00 y las 13:00 horas recorriendo las principales calles de Usera al paso de más de mil artistas. Tras el plato fuerte de la jornada, un gran circo acrobático hará las delicias del público asistente en el parque Olof Palme. Se trata de un espectáculo con diferentes disciplinas circenses, capaz de deleitar a todos los públicos por sus dificultades técnicas en acrobacias, malabares, danza, aéreos, contorsión o equilibrios imposibles.

La explosión de luces, colores y sonido es tal que, irremediablemente, muestra la alegría, ilusión y esperanza con la que los chinos encaran una nueva etapa

Algo de historia...

La leyenda cuenta que el año nuevo chino empezó tras el punto y final de la batalla que libró el pueblo contra una bestia mística llamada Nian, que significa, precisamente, año. La criatura comparte semejanzas con un buey con cabeza de león y aparece en Nochevieja, atacando a personas y animales; sin embargo, como toda fiera, tiene un talón de Aquiles: le teme al color rojo, al fuego y a los ruidos.

En consecuencia, las calles se tiñen del color de la buena suerte, los fuegos artificiales decoran el cielo y el ruido de los petardos se convierte en la banda sonora de la festividad. La explosión de luces, colores y sonido es tal que, irremediablemente, muestra la alegría, ilusión y esperanza con la que los chinos encaran una nueva etapa.