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Edificios sin ascensor en Madrid: qué soluciones tienen las comunidades cuando la escalera es estrecha o no hay hueco
Hoy, medio siglo después, muchos de aquellos vecinos son personas mayores para quienes bajar cuatro tramos de escalera se ha convertido en un obstáculo diario. Algunos apenas salen ya de casa
Madrid |

En la Comunidad de Madrid hay miles de bloques construidos entre los años 50 y 70. Son edificios de cuatro o cinco plantas levantados para acoger a familias trabajadoras en barrios de la capital como Carabanchel y en municipios del sur como Leganés, Getafe o Alcorcón. Eran años de crecimiento rápido, y la accesibilidad no entraba en los planos.

Hoy, medio siglo después, muchos de aquellos vecinos son personas mayores para quienes bajar cuatro tramos de escalera se ha convertido en un obstáculo diario. Algunos apenas salen ya de casa.

Cuando una comunidad se plantea buscar soluciones para un edificio sin ascensor, la primera reacción suele ser el desánimo: "es imposible, la escalera es diminuta" o "no tenemos patio".

Sin embargo, la experiencia demuestra que casi siempre existe una alternativa técnica, incluso cuando hay que encajar un ascensor en una escalera pequeña o en un edificio sin hueco.

Las reglas del juego: ¿qué dice la Ley de Propiedad Horizontal?

Para presidentes y administradores de fincas, sacar adelante un proyecto así puede parecer un laberinto. Pero la Ley de Propiedad Horizontal (LPH) da prioridad a la accesibilidad y lo pone más fácil de lo que muchos creen.

  • Mayoría simple (art. 17.2). Instalar un ascensor por motivos de accesibilidad ya no exige mayorías reforzadas. Basta con el voto favorable de la mayoría de los propietarios que, a su vez, representen la mayoría de las cuotas de participación. Además, los propietarios ausentes que, una vez notificados, no se opongan en el plazo legal cuentan como votos a favor.
  • Obligatoriedad (art. 10). La instalación es obligatoria para la comunidad, sin necesidad de acuerdo previo, si la piden propietarios en cuya vivienda viva una persona mayor de 70 años o con discapacidad. La condición es que el coste anual que corresponda a cada propietario, descontadas las subvenciones, no supere 12 mensualidades de gastos comunes. Si se supera ese límite, la obra sigue siendo obligatoria cuando quienes la solicitan asumen la diferencia

Del plano a la realidad: formas de romper barreras en Madrid

Cuando el espacio escasea, la ingeniería se adapta a la fisonomía de cada bloque. Es el caso de varias de las actuaciones realizadas por Disel Studio, empresa de ascensores de Leganés especializada en edificios antiguos, que ilustran cómo resolver problemas que parecían crónicos.

El reto del hueco mínimo y los locales comerciales

Muchos bloques tienen un hueco de escalera reducido o una planta baja ocupada por comercios en activo. En la calle Oca 39, en Carabanchel, se juntaban las dos cosas: un hueco pequeño e irregular y un local comercial que impedía apoyar la estructura de la forma habitual.

La solución fue un ascensor de escalera fabricado a medida, con una estructura metálica colgada del techo del local para no afectar al negocio. La obra eliminó también los peldaños de acceso, de modo que el portal quedó a nivel de calle. El proyecto se completó en unos 9 meses y la comunidad obtuvo dos subvenciones.

Torres de cristal para salvar los patios de luces

Cuando la escalera no deja sitio, el patio de luces es la siguiente opción, aunque los vecinos suelen temer quedarse sin luz. En la calle General Lacy 34, en el centro de Madrid, una corrala tradicional tenía un patio muy pequeño del que dependía la luz de las viviendas.

Se resolvió con una torre de ascensor acristalada y autoportante, que deja pasar la luz natural a los pisos. También se eliminó el peldaño del portal, y el proyecto se completó en unos 10 meses.

Salir al exterior: la solución en fachada

¿Y qué ocurre si no hay espacio dentro ni patio utilizable? La respuesta está en mirar hacia la vía pública o las zonas comunes exteriores. En la calle Federico Grases 46, el espacio disponible obligó a plantear un ascensor en fachada.

Se levantó una torre exterior acristalada, adosada de forma externa al edificio, que se comunica con cada piso mediante pasarelas exteriores confeccionadas en vidrio y acero. Los trabajos se ejecutaron por fases para alterar lo mínimo posible el día a día del vecindario, completando el proceso global en unos 11 meses.

Otras alternativas para espacios imposibles

Existen tecnologías complementarias para casos extremos de un edificio sin ascensor. Si el subsuelo impide excavar el foso, se puede optar por un modelo de tipo “sin foso”, que requiere apenas unos centímetros de profundidad o añade una pequeña rampa integrada.

Cuando la normativa municipal prohíbe tocar la fachada y el interior no ofrece ni un metro libre, los técnicos proponen la reubicación completa de la escalera, desplazando los peldaños para ganar espacio. Si tras los estudios se dictamina que un ascensor convencional es inviable, entran en juego las plataformas elevadoras verticales o las sillas salvaescaleras, ideales para salvar tramos específicos de escaleras.

El laberinto de las ayudas públicas

El coste es la principal preocupación de las comunidades. Para aliviarlo, las administraciones abren periódicamente convocatorias de subvenciones para mejorar la accesibilidad y eliminar barreras arquitectónicas en edificios de viviendas.

En la capital, el Ayuntamiento de Madrid canaliza estas ayudas a través del Plan Rehabilita. La Comunidad de Madrid cuenta también con sus propias líneas de ayudas a la accesibilidad, a las que pueden optar comunidades de toda la región.

Estas subvenciones pueden cubrir una parte relevante de la instalación de un ascensor en una comunidad de vecinos. Además, se descuentan al calcular el límite de las 12 mensualidades que marca la ley. Como los plazos, los requisitos y las cuantías cambian en cada convocatoria, conviene consultar las condiciones vigentes en las webs oficiales del Ayuntamiento y de la Comunidad de Madrid.

El diagnóstico de la finca, la clave para tomar la decisión

Para empezar no hace falta firmar ningún contrato ni aprobar derramas. El primer paso es un estudio técnico del edificio, que normalmente no tiene coste. Un técnico visita la finca, mide la escalera, analiza el patio y la fachada y propone la solución más adecuada para ese bloque.

Con ese informe, los vecinos pueden debatir en la junta con datos reales y presupuestos orientativos. Da igual que se trate de ascensores en Leganés, Getafe o Alcorcón o de un bloque en cualquier barrio de la capital: por estrecha que sea la escalera, casi siempre hay una forma de poner un ascensor en la comunidad y de que los vecinos vuelvan a bajar a la calle sin ayuda.