Más de un millar de personas mayores de Fuenlabrada participan cada año en talleres de nuevas tecnologías impulsados por el Ayuntamiento, una iniciativa que busca acercar el mundo digital a este colectivo y mejorar su autonomía en la vida diaria. Solo en 2025, un total de 1.200 usuarios se beneficiaron de estos programas formativos.
Los cursos se desarrollan en los centros municipales de mayores Ramón Rubial, Ferrer i Guardia y Loranca, donde se imparten talleres durante todo el año adaptados a distintos niveles. Desde nociones básicas hasta contenidos más avanzados, los participantes aprenden a manejar ordenadores, utilizar teléfonos móviles o navegar por internet de forma segura.
Más allá de la formación reglada, estos espacios ofrecen también puntos de apoyo tecnológico permanente, donde los mayores pueden resolver dudas concretas. Durante el pasado año, cerca de 500 personas acudieron los fines de semana a estos servicios para recibir ayuda en tareas como solicitar citas médicas online, gestionar aplicaciones o solucionar problemas con sus dispositivos móviles.
La concejala del área, Ana Pérez, subraya que el objetivo principal es “paliar las dificultades que supone la brecha digital”, proporcionando acompañamiento y herramientas prácticas que permitan a los mayores desenvolverse en un entorno cada vez más digitalizado.
Los programas incluyen desde la creación de cuentas de correo electrónico y redacción de documentos hasta la realización de gestiones cotidianas como compras o reservas por internet. Asimismo, se organizan talleres monográficos centrados en el uso de aplicaciones populares como WhatsApp, plataformas de transporte, servicios sanitarios o redes sociales.
La iniciativa no solo mejora las competencias digitales, sino que también contribuye a reforzar la independencia y la inclusión social de las personas mayores, facilitando su acceso a servicios esenciales y su conexión con el entorno. En un contexto de creciente digitalización, programas como este se consolidan como una herramienta clave para evitar la exclusión tecnológica de uno de los colectivos más vulnerables.