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Fuenlabrada ha sido uno de los escenarios de la operación conjunta desarrollada por la Policía Nacional y los Mossos d'Esquadra que ha permitido desarticular una organización criminal presuntamente dedicada a cometer robos con violencia contra creadores de videoclips musicales y técnicos audiovisuales.
La investigación culminó con tres registros domiciliarios en Madrid, Fuenlabrada y A Coruña, en los que fueron detenidas cuatro personas. Los arrestados están acusados de pertenencia a organización criminal, robo con violencia e intimidación, detención ilegal, secuestro y lesiones por hechos ocurridos en Madrid, Coslada, Badalona y Terrassa.
Durante el registro practicado en Fuenlabrada, junto con los realizados en las otras dos localidades, los agentes intervinieron 13 kilos de hachís, más de 20.000 euros en efectivo, diez teléfonos móviles, una defensa eléctrica, un vehículo presuntamente utilizado por la organización y diversa indumentaria empleada para ocultar la identidad de los asaltantes.
La investigación comenzó en 2025 tras recibirse varias denuncias que apuntaban a un mismo método de actuación. Según la Policía, los integrantes de la banda contactaban con operadores de cámara y creadores de contenido a través de redes sociales con el pretexto de contratar la grabación de videoclips musicales.
Una vez acordado el trabajo, alquilaban viviendas donde citaban a las víctimas. Al llegar, estas eran recibidas por varios individuos con el rostro oculto mediante pasamontañas, bufandas, cascos de motocicleta e incluso globos, supuestamente como parte de la estética del videoclip.
En el interior de los inmuebles, los asaltantes exhibían armas de fuego y armas blancas para intimidar a las víctimas, a las que inmovilizaban y obligaban a facilitar las claves de acceso a sus teléfonos móviles y aplicaciones bancarias. Además del material audiovisual, sustraían dinero mediante transferencias y operaciones bancarias, causando un perjuicio económico superior a los 70.000 euros.
Las pesquisas permitieron determinar que la organización actuaba con una estructura jerarquizada y una planificación minuciosa. Utilizaban identidades de terceros para contratar líneas telefónicas y abrir cuentas bancarias, además de alquilar los inmuebles donde ejecutaban los robos.
Tras pasar a disposición judicial, los dos presuntos líderes de la organización ingresaron en prisión provisional por orden de la autoridad judicial. La operación continúa abierta y la Policía no descarta nuevas detenciones relacionadas con esta red criminal.