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Nos gusta la Feria
Opinión de Celia Diez
Regional |

El pasado 26 de septiembre se cerraron las puertas de la Feria del Libro de Madrid en su 81 edición. Situada en el parque de El Retiro, este año ha albergado alrededor de 320 casetas. Durante 16 días, más de 380.000 entusiasmados lectores visitaron la Feria para comprar libros, conocer a sus autores favoritos, descubrir nuevas editoriales, disfrutar de los magníficos pabellones o, simplemente, para pasearse por los alrededores y vivir el inigualable ambiente de este evento que cada año se supera a sí mismo, cada año intenta ser diferente, cada año nos descubre un sinfín de nuevos libros.


Anulada en 2020 por culpa de la pandemia y aplazada de nuevo el pasado mes de junio, este septiembre los madrileños la hemos recibido con más ganas que nunca. Todos queríamos disfrutar de ella aunque eso supusiera tener que soportar largas colas ya fuera día de diario o fin de semana.

Y es que nos gusta la Feria del Libro. Nos ha gustado siempre. Desde que tengo uso de razón la he visitado año tras año. Cada edición, sin excepción, la he esperado con impaciencia, deseosa de volver a disfrutar una vez más de su ambiente, de los autores, las casetas, los editores, las firmas de libros, conferencias y eventos, y a pesar de intentar ir todos los años con ideas claras sobre qué comprar, la Feria siempre me ha sorprendido y cada edición he descubierto nuevos autores que me han encantado. Por eso me gusta la Feria.

Me gusta por eso y un millón de cosas más. Pero, sin duda, lo que más me gusta de ella es verme rodeada de gente que, como a mí, les encanta leer y escribir. Pasear entre los puestos y observar las caras de ilusión de los lectores tras horas de paseo y búsqueda al hacerse, por fin, con el libro elegido.

Leer lo es todo. Es la forma más barata y sencilla de aprender

También me gusta ver que, a pesar de que escuchamos una y otra vez que los libros en papel desaparecerán por la subida de ventas de los libros electrónicos, llega la Feria y se llena de un montón de personas enamoradas del papel que seguro que, como yo, también usan los dispositivos electrónicos, pero, ¿por qué una cosa tiene que hacer desaparecer a la otra? Al fin y al cabo, parecen q están aprendiendo a convivir y complementarse. Y así… contra toda expectativa… ¡Cada año sube el número de asistentes!

Es cierto que el libro electrónico nos facilita la lectura por muchas razones: por la facilidad de trasporte, porque donde solo cabe una novela en papel podemos tener un millón de archivos, porque los compras sin moverte de casa... En definitiva, porque es fácil y cómodo. Sin embargo, leer en papel sigue teniendo algo diferente: el olor a libro nuevo, subrayar con el lápiz tus frases favoritas, el suave movimiento de las hojas, tener que controlarte para no ojear el final y ver como acaba la historia, ¡hasta las esquinas dobladas sustituyendo al marcapáginas tienen su encanto!

Me gusta la Feria de Libro. Pero este año me ha gustado aún más. Por ejemplo, por la mayor libertad de movimiento que nos ha dado el control de aforo. En otras ediciones, era una misión casi imposible abrirte paso entre la gente a echar un ojo a los libros de ciertas casetas. Y a las editoriales más populares ¡No te podías ni acercar! Lo mismo pasaba con los puestos de comida, las cafeterías, los pabellones, las firmas de libros de los escritores más conocidos...

En cambio, la tranquilidad con la que este año podías pasear, sentarte a tomar algo, ir y venir a una y otra caseta o hablar con libreros y autores ha sido, sin duda, un acierto.

Y es que también en la Feria, como en otros muchos lugares, la pandemia ha dejado su huella con cosas buenas y no tan buenas. Los botes de gel hidroalcohólico parecían acompañarte por donde fueras y el anuncio de firmas y eventos por megafonía se combinaba con el recordatorio continuo de las medidas sanitarias.

Pese a todo, lo importante es ver que, un año más, a los madrileños nos encanta la Feria del Libro y apreciar que se haya podido por fin hacer esta edición pues, pocos días de empezar, muchos seguíamos sin estar seguros del todo.

Me gusta la Feria del libro. Pero sé que no todo el mundo es como yo. Hay mucha gente a la que no le gusta leer o que ha dejado de hacerlo por falta de tiempo. A todos ellos les recomendaría que lo intentasen al menos diez minutos cada día. Porque leer lo es todo. Es la forma más barata y sencilla de aprender, de conocer, de aventurarte en mundos maravillosos, de experimentar, de soñar, de volar y de disfrutar de todo lo imaginable sin tener que levantarte del sofá.