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"La plantilla del Cuerpo de Bomberos de la Comunidad de Madrid se ha volcado con este incendio". Con estas palabras, Israel Naveso regresa a nuestros estudios para relatar cómo han vivido la emergencia desde dentro. El portavoz del Sindicato de Bomberos de la región ha puesto en valor el esfuerzo de todos sus compañeros, quienes, destaca, "han renunciado a vacaciones, a permisos o a libranzas" para poder dar relevo a los profesionales que ya trabajaban en las labores de extinción.
Naveso sostiene que este suceso confirma lo que desde el cuerpo venían advirtiendo a las administraciones: la llegada de una campaña de verano "muy muy dura". En este contexto, el portavoz recuerda su reivindicación para que se apruebe una Ley de coordinación del Cuerpo de Bomberos a nivel estatal; una norma cada vez más urgente tras afrontar diversos fuegos esparcidos por el territorio que terminaban confluyendo, como los de La Mierla (Guadalajara), Almorox (Toledo), la Sierra Oeste de Madrid, Ávila, Castellón y, recientemente, León.
Para que se produjera esta oleada de siniestros, se ha dado "la tormenta perfecta", conformada por "olas de calor, bajadas de humedad, vientos y mucho combustible". A estos factores climatológicos se suma "la falta de prevención de los montes, poco trabajo rural", explica Naveso, una combinación que ha provocado que "al final, unos incendios alimentaran a los otros".
En este sentido, el portavoz sindical subraya que la tipología del fuego al que se han enfrentado es "el más peligroso que tenemos a nivel profesional", llegando incluso a generar su propia atmósfera. A esta complejidad se añade la orografía de la región, donde confluye el entorno natural con el urbano, provocando que "en cuestión de minutos pasas de estar extinguiendo un incendio forestal a tener que estar defendiendo viviendas".
Esta emergencia, catalogada como el incendio más grande de la historia de España, ha evidenciado la urgencia no solo de concienciar sobre los riesgos, sino de formar en la prevención de los mismos. "Hay una diferencia entre las fincas trabajadas por agricultores, donde hay ganado; con otras que no lo están. Las segundas han sido arrasadas, mientras las otras están intactas. Esto es para verlo en directo", incide Naveso, quien recalca que, para fomentar el cuidado del medio natural, "hay que apoyar al mundo rural".
A pesar de la inmensa pérdida paisajística y material que ha supuesto el desastre, hay un motivo de alivio que no se puede dejar de celebrar: no se ha perdido ninguna vida humana, ni civil ni profesional. "Para nosotros es, sin lugar a dudas, el mayor logro de todo esto", señala el portavoz. Como cierre, Naveso ha aprovechado para lanzar un mensaje directo a la ciudadanía y, especialmente, a la clase política, a la que exige "menos ruido" y más acuerdos.