MENÚ

Mejorar el rendimiento gracias a la psicología
Laura Pineda, psicóloga de Virtus, explica la importancia de su disciplina en el deporte
Regional |

Laura Pineda, psicóloga del grupo Virtus, explica la importancia de la psicología en el rendimiento deportivo:

“Tenía que haber ido, pero nunca fui”, esa es la respuesta de numerosos profesionales del mundo del deporte. Cada vez resulta más habitual que deportistas de alto rendimiento hablen de la importancia del trabajo psicológico para la mejora de su productividad y de su bienestar personal. Casos como el de Andrés Iniesta o Kevin Love han tenido una gran repercusión mediática sobre la importancia de la salud mental en los profesionales del deporte y cómo la depresión o la ansiedad afectan a todo tipo de personas.


El papel del profesional de la psicología se sitúa como eje central en la mejora de la salud en estos casos, pero la realidad es que no es la única función que tenemos los psicólogos en el mundo del deporte. Asociar la psicología con el tratamiento de lo patológico exclusivamente hace que, además de tener que luchar con el estigma que esto supone (la creencia de que no necesitar ayuda es de “ser fuerte” y lo contrario nos hace “débiles”), se pierda un amplio campo de trabajo que afecta de manera directa al rendimiento de las personas.


Sabemos que son muchas las variables que influyen en el rendimiento deportivo y que la mayoría de ellas se trabajan como parte más o menos rutinaria en el deporte, tanto profesional como amateur o base. Tener figuras como la del preparador físico o el fisioterapeuta en el cuerpo técnico ayuda sin duda alguna a mejorar el rendimiento, ya que se trabaja para controlar el mayor número de variables que influyen en la actuación del deportista en competición y durante los entrenamientos.


Se sabe que las variables psicológicas influyen directa e indirectamente en el rendimiento, y que trabajar con un profesional cualificado en este campo conlleva una serie de ventajas que hacen que su papel cada vez sea más relevante. De hecho, cada vez son más los deportistas a nivel individual, los equipos o las organizaciones que cuentan con psicólogos del deporte en sus cuerpos técnicos.


Es frecuente que lo primero que se venga a la cabeza al hablar de psicología del deporte sea “motivación”. Es cierto que la motivación es una de las variables trabajadas, pero no es la única, ni mucho menos. Prevención y rehabilitación de lesiones, retirada deportiva, planteamiento de objetivos, manejo del estrés, autoconfianza, habilidades de comunicación, liderazgo, manejo de equipo, comunicación y cohesión de grupos, entre otras, son algunas de las cuestiones a trabajar con el profesional de la psicología. De alguna de estas habló Saúl Ñíguez, jugador del Atlético de Madrid, en su comparecencia tras un partido en la que afirmó: “la mente es mi hándicap” o “es complicado cuando las cosas no salen, trabajas y siguen sin salir” remarcando la importancia de un trabajo más allá de lo físico para poder hablar de bienestar en los jugadores.


Aunque seas así desde “chiquitito” se puede trabajar


“Fue siempre así” es la respuesta que da Leo Messi a por qué se enfada o molesta cuando pierde. Esta afirmación no es rara. La creencia de que si se es de una manera desde pequeño eso no va a cambiar, está muy extendida entre la mayoría de las personas. La realidad es que siempre hay un rango de cambio, de mejora. En estos casos hablamos de una serie de conductas que han sido reforzadas y mantenidas durante años, lo cual hace que parezcan inherentes a la persona, pero con un trabajo bien orientado hay margen para buscar respuestas más adaptativas a situaciones en las que “siempre” hemos respondido igual y que a la larga nos generan malestar.


Aprender maneras diferentes de responder o actuar, analizar las creencias que tenemos y la interpretación que hacemos de las diferentes situaciones, es sin duda un camino arduo, pero no imposible. Nos ayudará a conseguir un bienestar y una mejora del rendimiento muy significativo. Para ello, es importante contar con profesionales cualificados y especializados en el campo de la psicología del deporte que ofrezcan una intervención de calidad basada en la evidencia.


Porque ir al psicólogo no debería ser acto de valentía, sino de normalidad.