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Libertad sin Toros / Editorial de Soy de
¿Qué diferencia hay entre una corrida y un concierto en la propagación del Covid-19?
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Es curioso que los adalides de la libertad, quienes llevaban en sus listas electorales a un torero, que abogan por el crecimiento económico y la apertura de todo negocio que permita el mantenimiento de empresarios y empleados, salgan ahora con la suspensión de verbenas y festejos taurinos.

La norma no está muy clara, ya que al final la decisión final de la suspensión queda en manos de la sempriterna Salud Pública, ese ente que está detrás de toda decisión polémica o de toda información que no se quiere trasladar.

En todo caso, nos gusten o no los toros, detrás de estos eventos hay empresarios, familias que viven de la Fiesta y que arriesgan mucho para ofrecer un espectáculo del que disfrutan cientos de personas. ¿Por qué la Comunidad los prohíbe y no hace lo mismo con conciertos o discotecas?

La celebración de la Fiesta Nacional viene siempre cargada de polémica

Y es que, por una cosa o por otra, los espectáculos taurinos siempre traen consigo polémicas para su celebración. Ya sea por el enfrentamiento entre taurinos y antitaurinos, o simplemente entre partidos políticos (rojos y azules, sin ser especialmente antitaurinos los rojos), los empresarios y trabajadores que viven de la Fiesta Nacional ven su pan comprometido de una doble manera: al arriesgar su inversión, como cualquier otro empresario, sin saber si el espectáculo tendrá o no la acogida del público; pero también al no saber si se podrá o no celebrar por las medidas, las políticas o el albedrío del gobernante de turno. Así que, en muchas ocasiones, como ya ocurrió en Alcalá el pasado año, al empresario le toca hacer la inversión, contratar ganadería y toreros, invertir en limpieza, publicidad y traslados, para, en el último momento, quedarse plantado y sin espectadores.

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