MENÚ

Fumata blanca en la Puerta del Sol: Ayuso y las universidades públicas firman la paz
La presidenta de la Comunidad de Madrid y los rectores logran llegar a entente para su sistema de financiación

Este navegador no soporta este formato de vídeo.

Firma del nuevo acuerdo de financiación en la Real Casa de Correos.

Regional |

Ya no hay silencio en el kilómetro cero. Las campanas de la Real Casa de Postas no anuncian el cambio de año, sino el fin de una era de hostilidades. En un despliegue de liturgia política digno de las grandes ocasiones, Isabel Díaz Ayuso ha ejercido de anfitriona para sellar lo que muchos creían imposible: un nuevo modelo de financiación con los seis rectores de las universidades públicas de la Comunidad de Madrid.

No ha sido una foto más. Con los seis responsables de guardar el saber flanqueando a la presidenta y sus consejeros de Educación y Presidencia, la estampa en la sede del Gobierno regional simboliza el fin de las trincheras. Madrid no solo firma un documento; intenta blindar el "ascensor social" tras años de una guerra fría que hoy, por fin, se deshiela bajo el sol de marzo.

La presidenta madrileña ha agradecido a los seis rectores su "lealtad y rigor" en la negociación de este nuevo acuerdo, "me siento muy honrada de ser presidenta de la Comunidad de Madrid”. Ahora, continúa la regidora, es su Gobierno el que debe responder a ese compromiso de las universidades públicas, también "por los verdaderos protagonistas de esta historia, que son los profesores y especialmente los alumnos".

14.790 MILLONES EN SEIS AÑOS

Sin más dilación, Ayuso ha explicado en qué consiste el nuevo modelo que regulará la economía de los centros, de carácter plurianual y que movilizará un total de 14.790,7 millones de euros en el periodo 2026-2031, con el objetivo de consolidar la calidad y excelencia de la Complutense, Autónoma, Politécnica, Alcalá, Carlos III y Rey Juan Carlos.

La estructura financiera del acuerdo establece que el 83% de los fondos, aproximadamente 12.294,6 millones de euros, procederá directamente de los presupuestos regionales y de los precios públicos. Se estima que, de media, las instituciones dispondrán de 2.465,1 millones de euros anuales para financiar su actividad docente e investigadora. Como hito relevante, el modelo incluye por primera vez un fondo específico para inversiones destinado a la modernización de infraestructuras, permitiendo que los centros planifiquen su crecimiento a largo plazo.

En cuanto al reparto por instituciones, sin contabilizar los fondos comunes por objetivos o inversiones, la Universidad Complutense recibirá 2.914,2 millones de euros, seguida por la Politécnica con 1.676,3 millones y la Autónoma con 1.260,5 millones. Por su parte, la Rey Juan Carlos contará con 971,9 millones, la Carlos III con 850,1 millones y la Universidad de Alcalá con 763 millones de euros. El Gobierno regional ha incluido además mecanismos de equilibrio como un fondo de convergencia para corregir déficits y una partida adicional para proyectos singulares que mejoren la competitividad.

A cambio de esta estabilidad financiera, las universidades asumen compromisos de transparencia que incluyen la presentación anual de una memoria económica justificativa y la implantación de un sistema de contabilidad analítica antes de que termine 2028. Este esfuerzo presupuestario busca fortalecer un sistema que ya acoge a más de 300.000 estudiantes —el 20% del total nacional— y que mantiene las tasas académicas congeladas o a la baja desde hace más de una década.

COMPARATIVA MODELO ANTERIOR A 2025 Y ACTUAL

Hasta 2025, la financiación de las universidades públicas madrileñas se basaba en un sistema anual, dependiente de las transferencias nominativas de los Presupuestos Generales de la Comunidad. En 2025, el presupuesto total para el programa de universidades ascendió a 1.164,4 millones de euros, con un incremento del 4,2% respecto a 2024 (47,3 millones adicionales). Esta cantidad representaba menos del 0,5% del PIB regional, posicionando a Madrid como la comunidad con la menor inversión pública por alumno en España (alrededor de 6.975 euros por estudiante en 2023-2024, un 22,5% por debajo de la media nacional).

El sistema carecía de planificación plurianual, generando incertidumbre y déficits acumulados. Por ejemplo, la Rey Juan Carlos acumulaba 76 millones de euros en déficits en 2025, mientras que la Complutense requería préstamos para cubrir nóminas. Las tasas académicas, congeladas o reducidas desde hace una década, eran las más altas del país (unos 2.052 euros por alumno en promedio), cubriendo el 31,8% del coste (frente al 19,5% en la UE). No existían fondos específicos para inversiones o corrección de desequilibrios, y la dependencia de ajustes anuales, como compensaciones por bajada de tasas (21,8 millones en 2024-2025), agravaba la inestabilidad.