La Asociación de Directores de Instituto de Educación Secundaria de la Comunidad de Madrid, ADIMAD, ha alzado la voz contra la medida de la Consejería de Educación de implantar los niveles de 1º y 2º de la ESO en 52 colegios públicos de Infantil y Primaria. A través de un comunicado oficial, la asociación expresa una profunda preocupación por las consecuencias que esta decisión podría tener tanto para el alumnado como para la estructura del sistema educativo madrileño, señalando que la medida supone una ruptura crítica de la unidad de la etapa de Educación Secundaria
El colectivo de directores sostiene que esta iniciativa cuestiona implícitamente la labor realizada en los institutos durante más de dos décadas, donde los equipos docentes se han especializado en atender las complejas demandas de los adolescentes a partir de los 12 años. Según ADIMAD, los Institutos de Educación Secundaria (IES) son actualmente espacios seguros y preparados que cuentan con el bagaje necesario para detectar y prevenir riesgos emocionales y problemas de convivencia, muchos de ellos derivados del uso de redes sociales y no del entorno escolar en sí mismo.
Uno de los argumentos centrales del rechazo reside en el previsible menoscabo de la calidad de la enseñanza, ya que los colegios de primaria carecen de las infraestructuras específicas que requiere el currículo de la ESO. La ausencia de laboratorios de Biología, Física y Química, así como de aulas de Tecnología, Informática, Música o Bibliotecas con recursos adaptados, situaría a los alumnos de estos centros en una desventaja material frente a quienes cursan sus estudios en institutos. A esto se suma la dificultad logística de organizar departamentos didácticos en centros de primaria y la problemática de contar con un profesorado que se vea obligado a compartir centros o a rotar anualmente, lo que dificultaría seriamente la coordinación docente
ADIMAD reconoce que la demanda de las familias por mantener a los alumnos en los colegios nace de una necesidad real de conciliación familiar. Sin embargo, proponen que en lugar de fragmentar la etapa educativa, la Consejería debería implementar medidas más efectivas dentro de los propios institutos, tales como ofrecer desayunos subvencionados desde primera hora, establecer servicios de comedor escolar con becas o diseñar un plan sólido de actividades extraescolares por la tarde que incluya robótica, teatro y artes plásticas bajo la coordinación de un profesor.
Finalmente, ante la inminencia del proceso de admisión previsto para mediados de marzo, la asociación urge a la administración a publicar la normativa que regulará estos 52 centros y a reconsiderar una decisión que, a su juicio, pone en riesgo el esfuerzo y el trabajo de miles de profesionales de la educación secundaria en Madrid.