La Comisión de Estudio sobre el impacto de las drogas en la Comunidad de Madrid, creada por unanimidad de todos los grupos parlamentarios, vivió este miércoles su final más abrupto y polémico. Los representantes de Más Madrid, PSOE y Vox abandonaron la sesión de forma conjunta, dejando sola a la bancada popular. El Partido Popular aprovechó la ausencia de la oposición para aprobar en solitario su dictamen final y remitirlo al Pleno de la Asamblea.
El detonante fue la inclusión en el orden del día del dictamen registrado por el PP fuera de plazo. Según denunciaron los grupos de la oposición, el presidente de la comisión, Ismael Sirio López (PP), había fijado el 6 de abril a las 14:00 horas como fecha límite para la presentación de propuestas. El PP registró su documento el 7 de abril a las 9:01 horas, es decir, 19 horas después del cierre del plazo.
“El Partido Popular continúa abrazando su deriva chapucera, no son capaces de respetar sus propias normas así que se saltan las de la Asamblea de Madrid y convierten lo que debería haber sido una Comisión de Estudio para mejorar la vida de todos los madrileños en un soliloquio patético en el que la democracia brilla por su ausencia. Cuando la totalidad de grupos de una comisión abandonan la misma y dejan solo a uno, es porque ese uno se está comportando como un dictadorzuelo”, denunció la diputada de Más Madrid Marta Carmona.
La formación madrileña solicitó formalmente la nulidad de la inclusión del dictamen por extemporáneo y anunció que elevará el caso a la Junta de Portavoces. Además, se reserva acciones legales y judiciales por lo que considera “una vulneración grave de los derechos de los grupos parlamentarios”.
El PSOE, que según su portavoz fue el único partido que intentó alcanzar un consenso hasta el último momento, también cargó con dureza contra los populares. “Es inadmisible que el Partido Popular ningunee los acuerdos adoptados en una comisión que, por primera vez en mucho tiempo, se aprobó crear por unanimidad de todos los grupos políticos y en la que se han debatido asuntos relevantes y sensibles sobre las adicciones”, señaló el partido en su nota de prensa. El portavoz socialista criticó además la “enorme falta de criterio ético” y el “inadmisible trilerismo político” del PP.
Por su parte, Vox había registrado su propia propuesta de dictamen dentro del plazo establecido (el 6 de abril), un documento de 18 páginas que aboga por una “reorientación integral de la política de las drogas”, con especial énfasis en “luchar contra la normalización del discurso de la aceptación social del consumo” y reforzar el sistema sanitario. Pese a ello, también abandonó la sesión junto al resto de la oposición.
Una vez solos en la sala, los diputados populares sacaron adelante su texto, que concluye que el problema de las drogas en Madrid no se limita al aumento del consumo, sino que se agrava por su banalización social, especialmente entre adolescentes y jóvenes. “La normalización de algunas drogas como el cannabis hace que se perciban como sustancias inocuas o no tan dañinas, especialmente entre los jóvenes, lo que incrementa su vulnerabilidad”, recoge el documento.
El dictamen, elaborado tras las comparecencias de expertos, profesionales, representantes de la Administración, sociedad civil y Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, propone:
“El problema de la droga no puede ser relativizado, confundido con otros fenómenos ni desplazado del centro del debate público”, subraya el texto popular.
Desde Más Madrid, Marta Carmona cuestionó además la utilidad final de la comisión: “Ni siquiera contando con mayoría parlamentaria el Partido Popular es capaz de respetar las normas que ellos mismos imponen”, y apuntó a una posible “fractura de funcionamiento” interna en el grupo popular.
La polémica pone fin a una comisión que, según todos los grupos, había arrancado con buen pie y por unanimidad. Ahora, el dictamen del PP irá al Pleno de la Asamblea, mientras la oposición ya ha anunciado que llevará el caso a la Junta de Portavoces y no descarta acciones judiciales. Un cierre abrupto para un asunto —el impacto de las drogas— que afecta directamente a la salud, la convivencia y el futuro de miles de madrileños.